El triste regreso de Ozzy Osbourne: «Sufro un dolor increíble y constante»

Es una pena, porque casi nadie esperaba que el nuevo disco de Ozzy Osbourne fuera tan bueno. «Ordinary Man», el primer trabajo del ex cantante de Black Sabbath en diez años, ha recibido una puntuación de cinco estrellas (la máxima) en la revista New Musical Express, y aunque muchos fans se han indignado por la colaboración del cantante con Post Malone (una estrella de la escena urbana), el resto de invitados del álbum es de categoría, con Elton John, Slash y Tom Morello, además del productor Andrew Watt en las guitarras, Duff McKagan (Guns N’ Roses) en el bajo y Chad Smith (Red Hot Chili Peppers) a la batería.

El lanzamiento del álbum, sin embargo, se ha visto ensombrecido por la cancelación de la gira de Ozzy, y por las declaraciones que ha hecho en una entrevista con el tabloide británico The Sun, publicada ayer. «Sufro de un dolor increíble las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana», confiesa el mito del heavy, que lucha contra las fuertes secuelas que le ha dejado la operación a la que tuvo que someterse el año pasado.

«Tengo que tomar todos estos calmantes para el dolor, pero me muero por todos esos opiáceos que no puedo tomar», lamentó en referencia a sus viejas adicciones, que le impiden recibir medicamentos más fuertes. «La enfermera tiene mi medicación así que no tomo nada más que lo que ella me da… Necesito ayuda para cambiarme, para bañarme…, Es muy extraño, ¿sabes?».

En los últimos años, Ozzy ha sufrido una cadena de percances de salud que le han llevado hasta este delicado momento vital. «Primero fue una infección en mi mano, después cogí neumonía, después tuve la caída, y después la operación. Ahora tengo muchas más tuercas y tornillos en mi cuello que en mi coche. Me estoy volviendo loco», asegura el artista, que para colmo recibió un diagnóstico de párkinson recientemente.

La caída que sufrió el año pasado en su casa de Los Angeles, mientras iba al baño en plena noche, agravó la lesión de cuello que se hizo en 2003, en un accidente de quad. «Me volvió a lesionar la espalda, el cuello y los hombros, y se desprendieron las barras de metal que me habían puesto». Y ahora, las secuelas de la cirugía que se le ha practicado para poner solución a ese estropicio son como una «agonía más allá de cualquier cosa que haya experimentado antes en mi vida», describe el cantante de Birmingham.

«Durante los primeros, digamos, cuatro meses, estuve absolutamente en agonía. Fue horrible. Estoy tomando clases de terapia física y ocupacional, pero el progreso es muy lento. Dicen que tomará al menos un año», se queja Osbourne en la entrevista con The Sun. «Yo decía: “Sharon (su mujer), no me estás diciendo la verdad. Me estoy muriendo, ¿no?” Pensé que tenía una enfermedad terminal porque la mejora fue muy lenta. Estoy mejorando, pero después de la cirugía, las enfermeras me preguntaron en una escala de uno a diez cuánto dolor sentía, y dije:”¡55!”. No poder moverse es lo peor».

El veterano «frontman» describe este rápido envejecimiento como «algo aterrador. De los 40 a los 70 años todo estuvo bien, y de repente llegas a los 70 y todo se derrumbó sobre mí. Estaba acostumbrado a levantarme, subirme a mi máquina elíptica y continuar durante una hora más o menos y sudar. Pero no puedo hacerlo. Un día, estaba haciendo una o dos horas en la máquina elíptica; ahora puedo hacer apenas media hora. Salgo con un bastón, camino por la carretera y estoy agotado».

Mientras sufría estos dolores, el cantante y su mujer han estado haciendo viajes a Suiza para buscar tratamiento contra el Parkinson. «Me mantuve fuerte por mi familia, pero el año pasado fue el más miserable de toda mi vida» confiesa Ozzy, que también se ha sentido culpable por no contar la verdad a sus fans. «Ocultar algo es difícil, nunca te sentís bien. Te sientes culpable. No soy bueno con los secretos. No puedo seguir más con eso. Es como si me estuviera quedando sin excusas».

«¿Por qué sigue usted vivo?»

A Ozzy se le han juntado todos los problemas que arrastra desde hace décadas. En una de sus vistas al médico, Ozzy relató todo su historial: «Una vez me atropelló un avión; bueno, casi. Y me he roto el cuello montando en quad. Durante el coma morí dos veces. También he tenido sida durante 24 horas. Y he creído tener esclerosis múltiple, pero resultó ser un temblor de Parkinson. Ah, y he tenido gonorrea unas cuentas veces. Y un par de convulsiones, como aquella vez que tomé codeína en Nueva York, o cuando me metí la droga de los violadores en Alemania». El doctor, atónito por lo que escuchaba, le preguntó: «¿Por qué sigue usted vivo?».

Sin embargo, su mujer (que es también su manager) no pierde la esperanza y afirma que por encima de todo, el cantante necesita salir de gira. «Este es el tiempo más largo que ha estado en casa. Realmente necesita salir ahora», dijo Sharon Osbourne en la última entrevista en la que aparecieron juntos. Por ahora, tendrá que esperar, pero la pareja no se rinde: «No vamos a parar hasta que Ozzy esté de vuelta ahí fuera, en el escenario, el lugar al que pertenece. Nació para ello».

FUENTE

Publicidad

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.