Desde mi trinchera feliz: EN BÚSQUEDA DE UNA CIUDAD FELIZ. Por Oscar Delgado

El concepto y visión de la Maracaibo grande, debe tener su soporte, en su desarrollo urbano y rural, como garantía de adecuar de manera planificada las áreas que corresponde a su ordenamiento físico, su estructura de servicios y espacios públicos, así como lo relacionado a su desarrollo financiero, empresarial, comercial, social y de las más diversas actividades culturales y aprovechamiento de su patrimonio histórico. Esto con el propósito de contar con una ciudad que se corresponda con los estándares del desarrollo humano. Es decir, áreas y sectores amigables, vivibles, ambientalmente posible.

Un segundo aspecto está profundamente vinculado con  el desarrollo de la ciudadanía. No parece posible mantener y disfrutar correctamente el ordenamiento urbano y rural, si los ciudadanos no están educados y socializados en sus derechos y deberes como ciudadano. Se trata de incorporar a los ciudadanos al proceso permanente de participación activa en los aspectos sociales, económicos, políticos y culturales de tu ciudad.

Para que una ciudad sea feliz, tenemos que darle orden a sus espacios y participación libre de las personas que la habitan, para adecuarla a sus derechos, siendo uno de los más importantes, sentir que la ciudad y sus zonas rurales, sean seguras, vivibles, equilibradas, sin los ruidos visuales y auditivos, que tanto afectan y alteran a la ciudadanía.

Cuando pienso en la Maracaibo grande, la Maracaibeña, siento que el proceso de inicio y desarrollo de sus espacios como ciudad feliz, están detenidos y perturbados, también siento  que hay un gran potencial humano y planes para lograrlo. Hay varios compromisos para lograr el objetivo, el primero: Impulsar el Plan de Desarrollo Urbano Local de Maracaibo, que está aprobada por la Cámara Municipal de Maracaibo, desde el año 2008, y que además, fue elaborado por un valioso equipo de la Facultad de Arquitectura de LUZ,  el segundo, crear las condiciones políticas para  fomentar, difundir y socializar el proceso ciudadano y de ciudadanía que requiere ser incorporado desde las preparatorias hasta los niveles universitarios y de sistemas de señalización y comunicación permanente, hasta que se convieta en el modo de vida del Maracaibeño.

 

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