El juicio contra Weinstein y la teoría de la película

Harvey Weinstein no testifica en su juicio por orden de Donna Rotunno, su abogada y su voz.

“Aquí se sienta un hombre inocente”, afirmó este jueves la defensora nada más arrancar su argumento final, frase que provocó una airada objeción de la fiscal Joan Illuzzi. El juez ordenó anular esa sentencia.

Rotunno explicó al jurado que la acusación pública se había montado una película contra el titán de Hollywood con los cargos de abusos sexuales y violación interpuestos por dos supuestas víctimas y el apoyo de otras cuatro. “La ironía es que la Fiscalía es la productora y ellas han escrito el guion”, sostuvo.

La Fiscalía utilizará su turno final para socavar la teoría de que la acusación se basa en inconsistencias

Según Weinstein, que se declara inocente, esas relaciones existieron pero consentidas

“En este universo alternativo, las mujeres no son responsables por ir a las fiestas que van, por los hombres que flirtean con ellas, las elecciones que hacen para sus propias carreras, los viajes de avión que aceptan, no son responsables por sentarse delante de los ordenadores y enviar los emails que envían”, indicó.

“En este guion –prosiguió– el hombre poderoso es tan poco atractivo y enorme que ninguna mujer querría dormir con él de manera voluntaria”.

La teoría del montaje es la línea defensiva de un juicio que arrancó el pasado 6 de enero y que se encuentra ya en la fase decisiva. Este viernes cerrará la Fiscalía y los miembros del jurado está previsto que inicien la deliberación el próximo martes, tras las instrucciones del juez Burke.

Ese argumento ataca a las presuntas víctimas del magnate cinematográfico caído en desgracia y también contra la esencia el #MeToo. La ruptura de la muralla de miedo que había creado Weinstein representa el boquete por donde entró el aire de este movimiento de denuncia contra las agresiones que las mujeres sufren en el trato con esos hombres poderosos. Rotunno se ha convertido en la mujer que ataca el #MeToo desde dentro.

Su tesis de que las mujeres son responsables de sus actos la ha ido divulgado desde que asumió el trabajo. Sin ir más lejos, la semana pasada salió un podcast en el que ella replica que nunca ha sufrido abusos sexuales “porque me he puesto en esa situación”.

A sus 67 años, Weinstein afronta la posibilidad de pasarse el resto de la vida entre rejas.

Su defensora argumentó que la acusación ha tenido que servirse de “una historia condenatoria” porque “carece de las evidencias que prueben sus cargos.

“Es el momento de que hagan las cosas correctas”, reclamó a los miembros del jurado. Y recordó que los correos electrónicos posteriores a los supuestas agresiones y violaciones desbaratan la acusación.

“Te echo de menos, gran tipo”, le escribió una de las dos cuyo testimonio cuenta penalmente. “Esas no son las palabras que se le dicen a tu violador”, recalcó.

Algunos expertos han declarado que no son extraños esos gestos hacia fuera de las víctimas, por pura prevención. Ocurre, sin embargo, que en muchas ocasiones estos casos no llegan a juicio.

“No les ha de gustar Weinstein, no es un concurso de popularidad”, apostilló Rotunno.

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