Rapa Nui no colapsó: los moai se construyeron durante mucho más tiempo de lo que se creía

Un estudio, que se publica en el Journal of Archaeological Science, desmonta la extendida teoría de que la civilicación de la Isla de Pascua desapareció en torno al siglo XVII tras una catástrofe ecológica, cultural y demográfica.

El misterio que rodea a las enigmáticas esculturas moai de la Isla de Pascua ha acaparado el esfuerzo de los investigadores a lo largo de la historia desplazando al otro enigma de esta civilización: cuándo sucedió su colapso.

La teoría más extenida es que la construcción de las plataformas de sus enigmáticos moais, conocidas como ahus, cesó en torno al siglo XVII, tras una catástrofe ecológica, cultural y demográfica. Pero la cronología de estos sucesos se ha mantenido envuelta en ambigüedades hasta nuestros días.

Ahora, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Binghamton y de la Universidad Estatal de Nueva York, que se ha publicado en Journal of Archaeological Science, desmonta esta extendida hipótesis.

La investigación muestra que los ahu aparecieron antes de su colonización, entre principios del siglo XIV y la mitad del XV, se incrementaron rápidamente, y que, en contra de lo que se creía, tuvieron un ritmo constante de construcción que continuó más allá del contacto europeo en 1722, mucho más tiempo después de lo que se pensaba anteriormente.

Por tanto, el estudio no ha encontrado evidencias de un colapso anterior a esa colonización en la Isla de Pascua. Antes al contrario, coge fuerza el hecho de que se una a las filas de las comunicades resilientes que continuaron con sus tradiciones ancestrales a pesar del impacto de la llegada de los europeos.

«Una vez que los europeos llegan a la isla, hay muchos eventos trágicos documentados debido a enfermedades, asesinatos, asaltos de esclavos y otros conflictos», ha explicado a EP Carl Lipo, antropólogo de la Universidad de Binghamton. «Estos eventos fueron completamente extrínsecos para los isleños y tienen, indudablemente, efectos devastadores. Sin embargo -ha continuado este especialista-, la gente de Rapa Nui, siguiendo prácticas que les proporcionaron una gran estabilidad y éxito durante cientos de años, continuaron con sus tradiciones».

«Sabemos, por supuesto, que si tenemos razón, realmente necesitamos desafiarnos a nosotros mismos (y al registro arqueológico) para validar nuestros argumentos. En este caso, pensamos mirar cuidadosamente el ritmo de los eventos de construcción asociados con grandes estructuras», ha reconocido Lipo.

Los investigadores, dirigidos por Robert J. DiNapoli de la Universidad de Oregón, examinaron las fechas de radiocarbono, la estratigrafía arquitectónica relativa y los relatos etnohistóricos para cuantificar el inicio, la velocidad y el final de la construcción del monumento como un medio de probar la hipótesis del colapso.

«Los arqueólogos asignan edades al registro arqueológico al obtener lo que se conoce como fechas de radiocarbono», ha explicado Lipo. «Estas fechas representan la cantidad de tiempo transcurrido desde que ciertos organismos (un arbusto, un árbol, etcétera) murieron -ha continuado este especialista-. Reunir grupos de estas fechas para observar patrones requiere algunos análisis estadísticos sofisticados que solo recientemente han estado disponibles para los arqueólogos. En este documento, utilizamos estas herramientas para proporcionar el primer vistazo a la historia de la construcción de estructuras en la Isla de Pascua».

El grado en que se transmitió la herencia cultural de los Rapa Nui, y todavía está presente hoy en día a través del lenguaje, las artes y las prácticas culturales, es bastante notable e impresionante. «Creo que este grado de resistencia se ha pasado por alto debido a la narrativa del “colapso”, y merece reconocimiento», ha opinado este especialista.

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