[POEMAS]: “El país alicaído” por Luis Manuel Pimentel

AUTOR Agencia Literaria

Hambre

Por el ojo mágico,
los veo sentados en la mesa

con poca comida

¿dónde quedaron los mercados
que un día alumbraron las vivas estrellas?.

Invasores

Queremos construir una casa
vamos reuniendo los materiales que se necesitan
pero viene el maldito ladrón
y se lleva lo que tanto nos ha costado.

¿A quién le reclamas?
debemos mudarnos para que no nos roben
pero la construcción no lo permite
vamos de a poco, la base económica no da,
aprovecharé unas paredes
para poner un colchón ahí a la deriva,
necesito cambiar el disco y ahora ser vigilante
de mi propio destino.

No hay un sitio para poner la queja
lo más triste: son los mismo vecinos
que andan igual de pobres que uno

a nombre de que son invasores
hacen lo que quieren,
la zona estaba tranquila
hasta que llegaron a perder el lugar

ellos,
se sienten dueños de las parcelas
salen airosos porque la policía no llega hasta sus ranchos,
debo ser fuerte con mi hija y mi mujer
no puedo demostrar que estoy destruido.

Correspondo volver a la lucha de la construcción,
gastar lo que ni siquiera tengo
me siento vacío,
pienso en mis amigos que se han ido, con razón

esta democracia se corrompe
y por la noche, cuando cierro los ojos
como puercos
los veo morir capados.

Los políticos apagan la luz

Los corruptos y falsos políticos
acaban con el país
mientras los niños de las escuelas no tienen la culpa
de las insidiosas razones de sus egoísmos

los niños gritan
bailan
tararean canciones
dicen buenos días con todas las ganas del mundo

celebran
el futuro
la esperanza

la luz continúa

pero ellos las apagan
cuando desvían
lo que les corresponde.

Vigilante

Convéncete que eres uno más del montón
que no es necesario ser alguien en la vida
para vivir aquí, que importa estudiar
si la cultura es un entretenimiento para pocos

ser un triunfador, ¿para qué?
si eso no te garantiza vivir como debes

los que te enseñaron en casa
no importa

tu mejor arma será
que ningún ladrón se acerque
a costa de lo que sea.

Cárcel para el mezquino

Vuela junto a las aves de cetrería,
señaladas de conspiradoras

la historia se nos presenta
con un pasajero con hambre

ojalá, algún día estén detrás de los barrotes
los culpables
como si fueran sacados de un película
donde se narra un futuro opaco
viviendo lo que han provocado
por tanta mezquindad.

Carro dañado

Tengo que cerrar el puño
darle a la pared respirar profundo
pensar que el dolor
no existe,

mirar el carro estacionado
desde hace siete meses
en el mismo puesto
porque los repuestos se fueron
con la señora que trajo la desgracia.

Cierro el otro puño
respiro y golpeo la otra pared
porque el sueño es que prenda de nuevo

éramos felices, toda la familia
fumigando la ciudad.

Todos pobres

“El pobre se vuelve más pobre
el rico más rico”
fue la voz de protesta de una señora
porque habían repartido todo los números
y ella quedó por fuera.

Callan los que lograron el ticket
sonríen los que lo repartieron

nos estamos acostumbrando
al silencio
por un kilo de arroz.


Luis Manuel Pimentel. (Barquisimeto-Venezuela, 1979). Licenciado en Letras, mención Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana (ULA-2004). Magister en Literatura Iberoamericana (ULA-2012). Ganador en poesía de la I bienal Nacional de Literatura Rafael Zárraga del Estado Yaracuy (2011) con el libro Esquina de la mesa hechizada (IPASME,2015). Tiene el poemario: Figuras cromañonas (Mucuglifo-Caminos de Altair. 2008) en la ciudad de Mérida. Ha publicado en varias antologías poéticas: 70 poetas venezolanos, en solidaridad con Palestina, Irak y Líbano (2006), Amanecieron de bala (2007), Doce orugas al viento (2008), Arquitectura de la Palabra (2008), Revista poesía 153 (2012). Colaborador en diversas revistas literaria on-line: elnuevocojo,com, revistalacaida.com, afinidadeselectivas.blogspot, letralia.com, inspirulina.com, lasmalasjuntas.com, entre otras. Actualmente, Profesor de Semiótica de las artes Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado- Barquisimeto.

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