[LITERATURA] Bejamín Prado describe a los tres escritores que forman a Leonard Cohen

AUTOR Agencia Literaria

A pocos días de conmemorar la muerte de Leonard Norman Cohen, quien fuera poeta, novelista y cantautor canadiense se publica un relato del escritor Bejamín Prado, limpio y describiendo a los artistas que forman uno y por el cual título: Tres escritores llamados Leonard Cohen.

“Leonard Cohen es tres escritores diferentes que son el mismo poeta; sus obras pueden estar en verso, en prosa o dentro de una canción, pero siempre logran lo que consigue un buen poema: transformar las palabras en un encantamiento. Cuando lo entrevisté para la revista Rolling Stone se sorprendió de que no le llevara un disco para que me lo firmase, sino dos libros: el poemario La caja de especias de la tierra y la novela Los hermosos vencidos y ahora ha cambiado de nombre para llamarse Hermosos perdedores. Que la editorial Lumen acabe de reeditarla, con una nueva traducción y junto a su otra incursión en el género, El juego favorito, es una gran noticia: si le llevé una de ellas al hotel Palace de Madrid para que me la dedicase, es porque las admiro las dos, creo que están llenas de magia y que su falta de oficio narrativo lo suplen de sobra su originalidad e ironía, manejadas por el maestro Cohen para hablar del amor, la infidelidad , la pérdida de la inocencia y la lucha contra la rutina: “Seamos otra gente”, le dice una de las protagonistas de Hermosos perdedores a su pareja, para intentar salvarlos.

Cuando entrevisté a Cohen, era un hombre rehecho que, tras un tiempo de aprendizaje en Bombay, había pasado del budismo zen al hinduismo, había dejado atrás una época de depresiones y nubes negras y había sentido el satori, la luz interior. También se había enamorado, a sus sesenta y tantos años, de una cantante y teclista hawaiana casi tres décadas más joven que él que había hecho coros en sus discos Various positions -ni más ni menos que en Hallelujah-, I’m your man y The future y se llamaba Anjani Thomas. El resultado de tanta energía creativa y emocional fue un álbum prodigioso: Ten new songs. En su suite lo escuchaba junto a las visitas felices como un niño con zapatos nuevos, mientras desprendía tranquilidad, sabiduría y buenas vibraciones. En aquel momento era inmortal pese a seguir vivo; ahora lo es por la razón contraria; y tiene tantas canciones que pueden confirmar lo que digo, que no hace falta recordar ninguna.

Han pasado 15 años de todo aquello y uno desde que Leonard Cohen dejó de vestirse de enterrador para ser el muerto de la historia, algo que supone un drama, porque no hay nadie parecido a él con quien sustituirlo. Se le echa más de menos en Europa que en América. Aquí encontró un público culto y fiel que lo siguió hasta la tumba: sus últimos conciertos en España, que tanto amaba a causa de Lorca -todo el mundo sabe que le puso el nombre del poeta granadino a su hija- fueron memorables, y la respuesta de los auditorios, casi hasta exagerada: puro amor, ganas de que no se fuera nunca. Pero se fue. Nos avisó desmayándose en pleno concierto, en Valencia, unos años después, y tras esa gira no hubo otra. “Corre el absurdo rumor de que James Joyce y Conrad han muerto”, dice en uno de sus poemas el premio Nobel de Literatura Dereck Walcott. Con Leonard Cohen pasa lo mismo, y cualquier buen lector sabe que ninguna de las tres cosas es cierta. Sus dos novelas son otro modo de demostrarlo. Ahora que los discos no tienen cara B, ellas y sus libros de poemas lo son. Mírenlo por ese lado y también los deslumbrará”.

Con información de El Mundo

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