[RESEÑA]: “LUCHA DE MARACAIBO POR LA INDEPENDENCIA” de Antonio Márquez Morales. Por Carlos Medina

AUTOR Agencia Literaria

Todo estudio analítico está presidido por el acto de «encontrar» y «descubrir», ambas motivaciones se marcan de manera diáfana en el meditado trabajo del  historiador Antonio Márquez Morales en su recién reimpreso libro que lleva por título “La lucha de Maracaibo por la Independencia” (Editorial Astrea, Maracaibo, Venezuela, Noviembre 2016). Si se procede a dividir esta obra en dos grandes secciones, en la primera -se puede decir- que  hay el deliberado propósito de «encontrar» a todos y cada uno de los actores que atentaron contra las autoridades monárquicas en este territorio de la Venezuela colonial, y con esa información este magnífico autor  demuestra que no existió una inacción por parte de los maracaiberos ante el objetivo independentista, sino que por lo  contrario, fueron frecuentes y seguidos los intentos que libraron para deshacer esa vinculación; en la segunda gran sección, Antonio Márquez Morales se dedica a poner en evidencia todos los factores, condiciones y circunstancias que obstaculizaron y demoraron la proclamación de la independencia de la Provincia de Maracaibo, tarea que este historiador realiza con maestría, llenando las expectativas del lector ávido de explicaciones convincentes sobre este asunto tan perturbador para la idiosincrasia regionalista.

Es celebrante hallar dentro de las páginas de esta propuesta historiográfica, la presencia aborigen en esos hechos históricos, porque tal decisión coloca a esta publicación dentro del esfuerzo de escribir la historia precolonial de esta región zuliana.  Antonio Márquez Morales siembra en estas  páginas la gesta de los pueblos originarios, enfrentados contra los invasores de sus territorios. Tras esa huella el autor atrapa la actuación de los Zaparas, los Guajiros y los Motilones, y  además, exalta al cacique Yaraupare a símbolo  de esas luchas. Por añadidura el autor de este nutrido libro informa que esta resistencia activa se debió no solo al intento de rescatar a sus tierras, sino que también se motivó al descontento suscitado por los impuestos, al desafío frontal a la Compañía Guipuzcoana, y a la convergencia de intereses comunes con los ingleses, registrando Antonio Márquez Morales de paso, la necesidad imperiosa que tuvieron los realistas de construir obras de defensa, como una guarnición y un fortín, para resistir esas pertinaces  y agresivas acometidas por parte de estas sociedades autóctonas.

En este recuento que el autor extrae de las fuentes bibliográficas, aparecen a continuación personajes que se enfrentaron al poder del gobierno hispano como Francisco Javier Pirela,  Domingo Briceño y Briceño,  Dionisio Torres y Juan Evangelista González, o se hace mención a Los Hijos de Maracaibo y la Escuela de Cristo que reunieron a los complotados que aspiraban a establecer un régimen republicano, dentro ese orden de ideas, el autor de este interesante libro da a conocer en detalle los planes que elaboraron esos  grupos e individuos, para llevar a cabo sus conspiraciones.  Antonio Márquez Morales abunda en los hechos  que rodearon esas asonadas y relata cómo algunos de esos movimientos establecieron contactos con  los franceses, los wayuu, y en general con el mundo caribeño, en especial, con Trinidad y Curazao; además, menciona la posibilidad de que estos movimientos estuviesen coaligados con el movimiento independentista de Caracas.

La narrativa de este libro sobre esos sucesos da en determinado momento un viraje de una gran importancia capital, cuando su autor dice que “no solo era Maracaibo el escenario para las conspiraciones”, e introduce en consecuencia en su magistral relato, con esta nueva orientación, la participación de: “los vecinos del pueblo de Santa Rita” en una conspiración -de febrero de 1799-  para deponer al Justicia Mayor que fungía como autoridad en su población;  del mismo modo deja entrever como las costas guajiras sirvieron -en marzo de 1799- a los planes que se organizaban en Maracaibo para atacar el Castillo de San Carlos y de allí apoderarse luego de la capital de la provincia, donde  se declararía un gobierno republicano; señala así mismo como el pueblo de Gibraltar se ve comprometido con el movimiento independentista bajo juramento en una asonada tramada el año de 1811; y el clímax del relato  se alcanza, según lo que hilvana Antonio Márquez Morales, con un plan de insurgencia que contemplaba un alzamiento que abarcaba buena parte del occidente de Venezuela, es el movimiento del año 1812, donde las ramificaciones iban a conseguir apoyos decisivos en las ciudades de Barquisimeto, Trujillo, La Grita y Mérida, pero ahora, y esto es lo que nos interesa sobremanera, entra en ese programa de carácter militar la intervención protagónica de  Los Puertos de Altagracia, Bobures  y Gibraltar; en otras palabras, la lucha por la Independencia supera su carácter inicial de reposar sobre los hombros de los grupos minoritarios maracaiberos que intentan apoderarse de la Gobernación y tomar el poder, y ahora la acción prevé la necesidad de formar un ejército donde los peones de las haciendas de las costas zulianas serán la tropa y las fuerzas armadas serán integradas bajo el mando de las élites de las poblaciones  de la porción este de la cuenca del lago.

Hasta acá el libro “La lucha de Maracaibo por la Independencia” ha culminado la tarea de encontrar todos los grandes personajes que se enfrentan a los realistas  de esa época, los cuales no los acompaño la diosa fortuna, porque las delaciones y la pronta acción de los monárquicos los vencen, asesinan y reducen a prisiones ubicadas en el Caribe.  El historiador Antonio Márquez Morales en la acometida final de esta primera parte de su libro, nos indica que las nuevas intentonas ya no son presididas en exclusiva por los republicanos de Maracaibo, sino que la protagonización ahora incluye a los pobladores de «las costas». Es así como Gibraltar el año de 1813 rechazó al gobernante que le nombraron en Maracaibo, generándose un mayúsculo tumulto que movilizó el peonaje del Parral, Bobures y Ceuta, y es del mismo modo que para el año de 1814 en La Ceiba se levantaron los pardos inspirados por Vicente Torres y, en esta oportunidad, dieron frente armado durante todo ese año a una fuerza realista coaligada entre Trujillo y Maracaibo. Agrega el historiador que   queda todavía aún, un intento más por liberarse del poder español, y éste ocurre en 1817, donde se retrograda a la fórmula  conspirativa, la cual involucró a 400 patriotas.

Tal frente insurgente, el  de las costas este y la costa del sur del lago, será  el que creará las condiciones objetivas para que la insurrección de 1821 sacuda toda la estructura de poder establecida, acontecimiento donde participan señeramente Simón Bolívar y Rafael Urdaneta como grandes estrategas político y militares, y es bajo este nuevo periplo que al fin se declara la Independencia de esta provincia. Este recuento de lo acaecido, tal y como lo hilvana Antonio Márquez Morales, nos coloca ante el hecho de que  sin las experiencias de lucha que se dieron desde Los Puertos de Altagracia hasta Gibraltar, el plan de los libertadores no hubiera sido viable, o dicho de otro modo, la estrategia que se traza para que la Provincia de Maracaibo se proclame independiente se pudo diseñar y ejecutar, porque contaba con esos enlaces que se fueron eslabonando a todo lo largo de las Costa Oriental del Lago, esa cadena de poblaciones interconectadas por los caudillos locales hizo posible que Maracaibo pudiese dar ese audaz salto y liberarse de las ataduras coloniales. Tal es la reflexión que nos suscita la lectura de este hermoso libro, donde se demuestra la persistencia y continuidad que tuvieron los republicanos de esta cuenca lacustre para liberarse de la voluntad tiránica de la Metrópoli.

No satisfecho el espíritu inquisitivo de Antonio Márquez Morales con ese primer jalón espectacular del proceso histórico zuliano, acomete el otro gran objetivo, esto es, el  de «descubrir» las fuerzas históricas que retardaron o ralentizaron la agregación de la Provincia de Maracaibo al proceso independentista. En esta segunda parte del libro el autor hace gala de una aguda perspicacia y una sensible erudición, para poner al descubierto  lo que dilató el pronunciamiento final a favor del nuevo régimen gobernativo de esta jurisdicción político-territorial de Venezuela. Pone el autor para esos efectos en evidencia: cómo actúa el marco geográfico como un freno, cómo el retraso del conocimiento de la sociedad zuliana colonial actúa como un indeseable lastre, del mismo modo pondera el poder disuasivo que genera el fuerte contingente militar del que disponía el imperio español en esta región, así como evalúa el peso que tiene la ausencia de combates en la jurisdicción zuliana, también hace mención de cómo incide de manera negativa la internalización de la autoridad de los reyes y de los jerarcas de la iglesia católica entre la gente, así como la rivalidad de la élite marabina con respecto a la de Caracas, y por último aborda cómo la defensa de los intereses zulianos tomó por meta la de autonomizarse con respecto a la Capitanía General de Venezuela, para pasar a vincularse directamente de la Metrópoli.

Esta segunda gran sección de este libro se reseña con una brevedad extrema, pero estamos conscientes de que es la parte más valiosa de este estudio analítico, porque para llevarlo a cabo requiere de la ciencia de la imaginación, reto que el autor asume con la seguridad del investigador avezado. En conclusión, el historiador avanza con seguridad por  la bifurcación del «encontrar» y el «descubrir», encontrando de  que la lucha por la Independencia solo llega a buen término cuando pasó  a ser una empresa de los maracaiberos a ser una empresa de quienes habitaban “los costas”, y descubriendo (con alarde de una imaginación entrenada en la más rigurosa sistematización)  los factores objetivos y subjetivos que dilataron el pronunciamiento efectivo de la ruptura de  nexos con la Metrópoli hispana. Este trabajo intelectual de Antonio Márquez Morales está entre los materiales que con gusto se colocan en las alforjas, para continuar nuestro  inquisitivo viaje por la Historia del Estado Zulia, en ese sentido, un ejemplar de esta publicación no debe faltar en ninguna biblioteca que se precie de constituir un patrimonio fundamental de la  zulianidad. Por último esta investigación desde su comienzo hasta su conclusión recalca que lo que aspiraba esta región era el establecimiento de una República Democrática -sentando con ello el autor un hecho de tremenda importancia-, y esto lo hace este Miembro de Número de la Academia de Historia del Estado Zulia aportando el documento que confirma ese aserto, al mismo tiempo, Antonio Márquez Morales aporta conexo todos los elementos necesarios para entender y comprender a que «Democracia» se refieren los maracaiberos de la época.

Carlos Medina
Miembro correspondiente de la Academia
de Historia del Estado Zulia.

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