La Paciencia: “La otra isla” de Francisco Suniaga

AUTOR Agencia Literaria
Por JOSÉ ANTONIO PARRA. Este jueves 26 de octubre a las 3 pm, por iniciativa de la casa editorial Oscar Todtmann Editores, se llevará a efecto un evento celebratorio de la novela de Francisco Suniaga, La otra isla (Oscar Todtmann Editores), que contará con la participación de Victoria de Stefano y del editor Carsten Todtmann, así como del propio autor de la obra. Este conversatorio será a propósito de los doce años de la publicación de esta importante pieza de la narrativa venezolana contemporánea. El acto será en la Librería Kalathos del Centro Cultural Los Galpones, en la ciudad de Caracas. Asimismo, y en el contexto celebratorio de la narrativa de este autor, también el pasado martes 17 se efectuó una entrega de Narrativa de Ocasión en la que Violeta Rojo y Carlos Sandoval estuvieron en conversación con Francisco Suniaga en la Librería El Buscón.

Hay varios aspectos claves a considerar en La otra isla. Este texto, que es quizá una de las piezas maestras de la narrativa venezolana de los últimos años, pone en denuncia una problemática sustancial de la nación venezolana: la barbarie. Este trabajo posee, asimismo, una arquitectura en la que devienen varios planos narrativos, de acuerdo a los personajes que toman parte en la trama. De este modo, está el plano del icónico personaje José Alberto Benítez, además de las galleras, aspecto mediante el cual el narrador (re)presenta aspectos barbáricos –alegóricos y literales– de Venezuela. De igual manera, la intriga en torno a un sueño de Benítez y la tensión dramática que se va dando en torno a dicho sueño va paralela a la intriga en relación a la muerte de Wolfgang Kreutzer.

Así, el choque entre civilización y barbarie es evidente en la forma como los personajes europeos interactúan con aquellos autóctonos de Venezuela y específicamente de la isla de Margarita, donde transcurre la narración. En este relato, el lector se va sumiendo en un universo novelístico gradual. Desde el mismo comienzo, Suniaga hace un abordaje paulatino en el que presenta atmósferas, flashes y personajes, tanto desde su dimensión fisionómica como de personalidad. Es sin duda alguna un comienzo que se da con una rítmica exuberante hasta que en cierto momento, con gran precisión comienza un proceso, también gradual, de cierta “aceleración” de los eventos. La plenitud de las atmósferas y del paisaje, sobre todo de la geografía humana de la isla, da cuenta de un trabajo donde predominó el ojo del detalle en relación a lo que somos como nación.

Dos planos, uno sutil, inclusive plagado de intertextualidad y otro pleno de lo barbárico que ocurre en la isla devienen de modo simétrico aportando una hermosa resolución estética a la confección arquitectónica del artefacto. Asimismo, otro de los aspectos clave de este trabajo está en la forma meticulosa como están construidos los personajes. El autor utilizó también la mirada del detalle a la hora de (re)presentar el alma de sus personajes, sobre todo la de Benítez. Este abogado, quien termina realizando una minuciosa labor detectivesca en relación a la muerte de Wolfgang, se sumerge en las profundidades oceánicas, tanto de lo salvaje de la isla como del campo telúrico de su propia alma en lo referido al sueño que debe desmenuzar y resolver. En Benítez también se contraponen el fracaso y el altruismo soñador. Este personaje responde a una compleja elaboración que da cuenta de una enorme densidad y verosimilitud a la hora de su representación.

La resolución de la novela, de igual forma, no pudo ser más verosímil en relación a lo que es nuestra realidad venezolana; un país que cada vez se desdibuja más y donde las certezas se disuelven en una nada informe. Ese es quizá el gran valor de este trabajo, la develación última del país y la sociedad que somos, un país atestado de barbarie, en este caso una barbarie capaz de corroer cualquier vestigio de civilización.

Asimismo, es muy importante decir que ya van trece ediciones de esta importante novela. Francisco Suniaga tiene en su haber, además, El pasajero de Truman, Margarita Infanta, Esta gente y Adiós Miss Venezuela. Todos estos trabajos, sin lugar a dudas dan cuenta de una obra densa, de un autor que con inteligencia y maestría pone en evidencia aspectos del alma nacional.

[Fuente: Papel Literario del El Nacional]

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