1917-2017: octubre, octubre

AUTOR Agencia Literaria

En realidad, ocurrió en noviembre, sólo era octubre en el viejo calendario ruso. Pero la mitología bolchevique hizo que quedara en la historia la vieja cronología y se impusiera el membrete de revolución de octubre. Se van a cumplir 100 años dentro de unos días, y ya se sabe que los aniversarios redondos son buen pretexto para conmemoraciones y revisiones académicas. El pasado 8 de octubre empiezó en la sede del CEU de Madrid un congreso dedicado a estos Cien años de la Revolución Rusa, dirigido por los historiadores Luis E. Togores y Ricardo Martín de la Guardia.

Además de repasar el estado de la cuestión, el congreso -señala Luis Togores- quiere ir más allá y mostrar la influencia de la revolución, por ejemplo en España (lo que se verá mañana en una sesión que Togores califica de «potente»). O en China; por eso la presencia de la novelista Jung Chang, autora del best seller Cisnes salvajes y de Mao, la historia desconocida.

Aunque el nombre que ha quedado es octubre, todo empezó (por no ir más más atrás) en febrero del 17, cuando cayó el zarismo y se instaló un Gobierno Provisional. «La gente no suele pensar», dice Togores, «que Rusia era el único país de Europa que no había hecho la revolución burguesa, seguía anclada en el Antiguo Régimen. De modo que fue como si pasara de Luis XIV al comunismo con el golpe contra un gobierno democrático incipiente».

En el cambio del curso de los acontecimientos entre febrero y octubre tiene un papel fundamental Lenin, que llega a Rusia en abril («pagado por los alemanes», recuerda Togores), decidido a quemar etapas históricas y que encuentra a un «colaborador de una capacidad excepcional» en Trotski. «A Lenin no se le entiende sin Trotski», sostiene Togores. En el torbellino de acontecimientos de aquellos meses, como el intento de golpe militar por parte del general Kornílov, al que se opuso Kerenski apoyándose en los bolcheviques, no faltó el factor suerte ni la desafección de muchos al Gobierno Provisional, dirigido entonces por Kerenski. «Un revolucionario decidido tiene mucho a favor si nadie reacciona», sentencia Togores.

El giro definitivo se produjo, efectivamente, en octubre, cuando los bolcheviques dan el golpe de Estado que derriba al Gobierno Provisional y proceden a «construir un orden socialista» (Lenin dixit). De eso habla hoy Mira Milosevich, autora de la reciente Breve historia de la Revolución Rusa (Galaxia Gutenberg).

Milosevich coincide en aplicar el nombre de revolución rusa a «los hechos ocurridos entre febrero y octubre de 1917». El periodo se abre con la abdicación del zar y se cierra con el golpe de Estado bolchevique en la noche del 24 al 25 de octubre. Golpe que tuvo un estrambote en enero del 18 -»podemos hablar de segundo golpe de Estado, aunque no fuera contra un Gobierno»- cuando Lenin disolvió la Asamblea Constituyente -establecida a raíz de la revolución de febrero- en la que los bolcheviques estaban en minoría tras las elecciones del noviembre anterior.

La revolución/golpe de Estado de octubre triunfó gracias al genio de Trotski, a la decepción popular hacia el Gobierno Provisional y al hecho de contar con miles de obreros armados, la Guardia Roja, con el visto bueno del Gobierno. Falló en algo que los propios bolcheviques consideraban esencial: extenderla al resto de Europa. Para Milosevich, lo que intentaron entonces los bolcheviques fue nada menos que convertir la utopía en realidad, algo imposible de lograr si no se apoya en la violencia y el terror de Estado. Que fue lo que vino a continuación.

Además de los citados, en el congreso, patrocinado por La Esfera de los Libros (parte del grupo Unidad Editorial), participan, entre otros, Juan Avilés Farré (sobre la influencia de la revolución en España), Blas Piñar (¿quiénes y por qué combatieron a los bolcheviques?) o Guillermo Solana (sobre la imagen de la revolución). En paralelo, destaca una exposición con las novedades bibliográficas. Que van de reediciones de clásicos como Diez días que sacudieron el mundo de John Reed o la Historia de la revolución rusa de Trotski (Nórdica y Capitán Swing) a nuevas historias como la de Rex A. Wade en La Esfera de los Libros.

[Fuente: elmundo.es]

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