[RESEÑA]: “ESTRATEGIA DE LA DERROTA de Ángel Rafael Lombardi Boscán” por Carlos Medina

AUTOR Agencia Literaria

En las cuatro disecciones que se han realizado sobre el cuerpo del libro titulado Estrategia de la derrota, se extrajeron cuatro órganos vitales, para estudiar en ellos las cualidades vitales que explican el vigor y la belleza de ese ensamble  intelectual.

La primera cualidad observada en esta nueva publicación del historiador Ángel Rafael Lombardi Boscán, es que coloca como previo al desarrollo del tema, primero, una reflexión filosófica dicotómica sobre la verdad, y bajo los efectos de esa disquisición hila todo su discurso, y como segundo aspecto, redefine la disciplina histórica, para provocar una interpelación del autor y su obra.

En segundo lugar, el libro se moviliza por las regiones de la teoría militar, y en ese campo de operaciones lleva a cabo una tarea mental propia del pensamiento dialéctico, con la cual se presencia un fenómeno de transmutación, donde una estrategia victoriosa del bando realista se va desdibujando y va articulándose una estrategia de la derrota.

La tercera cualidad que se pudo diseccionar en este libro, es que lo realizado queda a contrapelo con las aseveraciones sostenidas por uno y otro autor del repertorio historiográfico continental, Ángel Rafael Lombardi Boscán, rompe con todos esos moldes y ofrece un nuevo modelo que luce cataclísmico,  porque derruye desde los mismos cimientos los mitos elaborados por una historia de la emancipación percibida como una epopeya.

En último lugar, la cualidad más resaltante que recoge todo este esfuerzo de ofrecer una visión integral de nuestra historia, es el haber alcanzado por encima de todos los numerosos aciertos desconcertantes que se van desenvolviendo en este discurso que marcha a contracorriente, una tesis herética que disgusta e incomoda a todos al concluir que en definitiva, esta contienda, fue un conflicto violento entre élites, observación punzante que llega a lo sustantivo del hecho histórico.

I.LAS VOCES SILENCIADAS

El libro objeto de esta presentación, “Estrategia de la derrota”, registra los años claves de la guerra de independencia en Venezuela, es decir, cubre desde el arribo a la Capitanía General del Mariscal Pablo Morillo acompañado por su ejército expedicionario hasta el triunfo de Páez sobre el último reducto de las fuerzas militares hispanas apertrechadas en Puerto Cabello. La lectura de esta historia, la cual será motejada de irreverente por los más pusilánimes, posee una clave que quiero entregarles para recorrer estas páginas de un modo sorprendente y placentero, y es la de ir buscando las verdades terribles que se van sembrando a todo lo largo de su exposición.

Este código es seleccionado por su autor, el Doctor Ángel Rafael Lombardi Boscán, por un hecho muy infrecuente en los trabajos profesionales, como es la de imprimirle al estudio una guía filosófica. Lombardi Boscán, como intelectual, selecciona como epígrafe un dilema expuesto por un  filósofo alemán, mediante el cual coloca al hombre ante la disyuntiva de interpretar la historia bajo dos ópticas, la primera, consiste en darle continuidad a las mentiras convertidas en verdades, y recibir con esa actitud el beneplácito de los vigilantes de la historia oficial, o bien escoger la segunda opción, como es la de mostrar las verdades terribles, decisión desafortunada, porque coloca a quienes lo hacen, por un lado, fuera de la estructura del aplauso y, por el otro lado, como centro contra el cual se dirige un cuestionamiento irreflexivo.

En “Estrategia de la derrota”, el autor no solo no dudó en tomar la incómoda tarea de revelar las verdades terribles que se han ocultado sistemáticamente por nuestra historiografía patria, lo cual es ya de por sí una labor valiosa, sino que también llevó su osadía a otro nivel, el de la teoría histórica. Lo hace al ofrecer una definición de la historia, la cual encierra en una frase sencilla y concisa, mediante la cual se aleja de todas las definiciones conocidas, ésta frase enuncia que “la historia es el historiador”, expresión que en un comienzo nos dejó aturdidos, pero que al ir avanzando en la lectura del libro se va ratificando de un modo brillante, porque Ángel Rafael se coloca ante un tablero de ajedrez y observa una partida, registrando las jugadas maestras de dos bandos contendientes poseedores de cualidades superiores que les permiten elaborar complejas estrategias, y como buen ajedrecista nos comenta la genialidad puesta de manifiesto por ambos oponentes, y nos explica lo que los llevó a la derrota o al triunfo definitivo. Esa forma de percibir la historia, en nuestra opinión, genera un libro que se lee admirando tanto a los que están bajo las banderas del Rey como a los que ondean las banderas insurgentes. Creemos que esa nueva mirada sobre nuestra época independentista es de inestimable encomió, porque es un enorme logro humano, ya que la nueva visión sobre aquellos años no tolera la existencia de las voces silenciadas, es decir, la de los derrotados.

Con avidez, les confieso, he leído ese libro donde las ideas del contrario son expuestas en toda su majestad. Logro donde el historiador es el garante por su honestidad intelectual, su instrucción profesional y su formación filosófica.

“Estrategia de la derrota”, publicado por la prestigiosa Universidad Católica Cecilio Acosta de Maracaibo, implicó para su autor un inmenso trabajo de revisión de distintos repositorios documentales existentes en España, labor que no solo respalda lo que este trabajo sostiene, sino que además enriquece de un modo notable el legado histórico venezolano con ese valioso patrimonio de manuscritos. Ya son varios los trabajos que el autor ha publicado, y con “Banderas del Rey” -uno de ellos- Lombardi Boscán incluso se trajo para el Estado Zulia el Premio Nacional de Historia.

Por todos esos  logros y el de esta nueva publicación aplaudo a Ángel Rafael en señal de reconocimiento por estas dos décadas de trabajo productivo, y solicito de todos Ustedes un fuerte y cálido aplauso para este insigne y gallardo maracaibero.

II: UNA MONTAÑA DE ELOGIOS

Este libro está escrito desde la perspectiva militar, por una razón de peso, la obra trata sobre la guerra de independencia. Compromiso difícil para un historiador que desconozca los entresijos bélicos, no obstante, Ángel Rafael Lombardi Boscán acepta el desafío y nos narra con propiedad:

Cómo Pablo Morillo a su llegada a Tierra Firme coloca bajo su control la Venezuela del norte, caracterizada por importantes y numerosas ciudades, allí se asienta el 88% de la población total del país, lo cual le otorga un inmenso poder que él refuerza instalando una dictadura militar. Las fuerzas de los republicanos dentro de ese marco se ven desplazadas al sur de Venezuela, donde se rehacen con una estructura endeble, con notorios signos de debilidades, porque allí está solo el 11% de la población ocupando los inconmensurables llanos, donde una significativa porción de estos habitantes simpatiza con el realismo, y en Guayana lo demográfico es aún peor, allí solo se asienta el 1% de la población de la capitanía, además, por si fuera poco, el liderazgo de Bolívar presenta numerosas fracturas, realidad que pone en evidencia una verdad terrible, la mayoría de los habitantes de Venezuela y sus autoridades están en contra de los independentistas, y el gran protagonista de esa etapa de nuestra historia es Pablo Morillo.

Bajo esas circunstancias desventajosas las campañas militares de los insurgentes resultaron infructuosas, pero las de los realistas al cabo de un tiempo fueron contrarrestadas por un nuevo plan operativo -donde las ideas de José Antonio Páez son claves-, pero la guerra se estanca. Ante esa circunstancia paralizante, nos explica Ángel Rafael Lombardi Boscán, Simón Bolívar concibe algo, cambiar el epicentro de la actividad bélica, trasladándolo de la Capitanía de Venezuela al territorio del Virreinato de la Nueva Granada, decisión histórica que según este historiador es crucial, ya que rompe el equilibrio anterior donde ninguno de los dos bandos podía dominar al contrario. Con esa genial decisión, el curso de la guerra toma de nuevo su cauce, y se lleva a realización la Campaña de la Nueva Granada, a partir de la cual se desata una cadena ininterrumpida de sucesos que llevan a la emancipación de medio continente, incluyendo a Venezuela. Nos indicará el autor de este libro, que esa decisión fue la más importante que tomó Simón Bolívar en toda su vida.

Visto ese capítulo de nuestra historia desde esa perspectiva teórico-militar, podemos decir que es un acierto total de Ángel Rafael el enfocar el cambio de frente bélico, donde los independentistas se alejan del frente imbatible construido por Morillo y se  internan en el que presentaba inconsistencias, operándose el fenómeno de la transmutación donde una estrategia victoriosa se va desdibujando y va articulándose una estrategia de la derrota. Esta faena interpretativa de alto perfil, tiene por corolario un reconocimiento de Lombardi a la figura histórica de Simón Bolívar, reconocimiento que por sí solo posee más valor que la montaña de elogios retóricos que los libros de Historia de Venezuela enuncian sin ninguna rigurosidad previa.

“Estrategia de la derrota” con esa valoración objetiva de Pablo Morillo y de Simón Bolívar como protagonistas de la historia de Venezuela, nos dota de una nueva perspectiva acerca de nuestro pasado, camino que queda abierto con esta publicación para ya no cerrarse nunca más, porque más vale un elogio bien fundamentado que una montaña de elogios vanos que entran en un costal  de mentiras convertidas en verdades. Tal es el mandamiento que están aprendiendo con este libro los estudiantes que serán mañana una generación de nuevos historiadores.

III: BATALLAS POR LA HISTORIA

Ángel Rafael Lombardi Boscán es un historiador que ha dedicado parte importante de su vida al estudio del ajedrez, juego que imita un campo de batalla, de tal modo que quien practica ese juego ciencia -como se le conoce- posee una rica teoría para ver aspectos del proceso bélico de una forma original, y no solo es él un voraz lector de libros de ajedrez, este historiador combina ese amplio y profundo conocimiento ajedrecístico con el estudio reiterado del tratado conocido como “El Arte de la Guerra”,  escrito por el gran estratega chino Sun Zi, obra que destaca  entre todos los grandes tratados dedicados a ese tema. En suma, con esa  combinación, se pueden lograr nuevos resultados al estudiar la emancipación.

Es así como este libro nos lleva a asertos desconcertantes, uno de ellos es de especial interés. Dice Lombardi Boscán que: “No son ni Carabobo ni Ayacucho  los grandes hitos bélicos” de la independencia americana, idea repetida una y otra vez en todas las obras de historia producidas en nuestro continente. Ángel Rafael apunta, por lo contrario, hacia dos encuentros armados como fueron la Batalla de San Félix y la Batalla de Boyacá como las más significativas. Y les confieso que tal propuesta es verdaderamente inesperada, pero reflexionando una y otra vez acerca de esa suplantación, la encuentro cada vez no solo más acertada, sino también con un brillo poco frecuente. La de San Félix entregó a ciudad Guayana a las fuerzas independentistas, y con esa conquista pudo sobrevivir el Partido republicano y convertir esa ciudad en su  centro de operaciones, y la de Boyacá colocó el Virreinato bajo el control de los emancipadores, operación en la cual se acrecientan los haberes del Ejército Libertador a una escala superior, al mismo tiempo que menguan los haberes de fuerza político-militar de Pablo Morillo. Asunto éste que resultó determinante para el devenir de aquella terrible guerra. San Félix y Boyacá dejaron herido de muerte al Partido realista. “Estrategia de la derrota” es un libro que libra con éxito batallas por la verdad histórica, y lo hace bajo la firme conducción de este zuliano.

IV: LA INDEPENDENCIA ES UNA CONTIENDA ENTRE PARTIDOS

Se tiene por un lugar común que el historiador para reconstruir los eventos  parte de la recolección de los hechos históricos que acontecieron, no obstante Adam Schaff en 1971 opinaba al respecto que tal  aseveración era una falacia, según él es “El historiador [quien] construye el hecho histórico”. La guerra de Independencia como hecho histórico bajo ese aserto fue ensamblada por la historiografía convencional como un evento virtuoso donde cobran vida los más altos ideales. En “Estrategia de la derrota” se asume esa etapa desde otra perspectiva, y ésta nos sacude para despertarnos de ese dulce canto, para incorporarnos a los alaridos de dolor que gritaron sus víctimas. Ángel Rafael dice que nuestra guerra de independencia: “Como horror es una podredumbre trágica” (129), “es una acción histórica fallida” (128), Fue un proceso traumático mediante el cual se pasó de la colonia a la república (118), peor aún señala que: “bajo la república las mayorías buscaron liberarse de los libertadores” (121) porque la independencia incluso al extremo  de su degeneración va incluso a “dejar al margen los preceptos liberales” (118).

El  autor de este libro polémico, controversial y tumultuoso, es claro y conciso en esas ideas maestras, él como Schaff nos señalan que “El pasado es reinventado una y otra vez” (124). Y consecuente con sus premisas  nos dice que la Independencia fue una “Guerra fratricida” (110) es decir una guerra civil , más aún fue una “Guerra de exterminio”, es decir, de crímenes de lesa humanidad, una “Guerra prolongada” (113), esto es, sembradora de desolación y destrucción total, y peor, indica que fue una “Guerra intestina” donde solo “el más cruel gana” (118), en ese sentido es una historia de infamia porque en ella el odio y el horror tomaron el lugar señero.

Luego sintetiza todo ese conjunto de males al indicar que la guerra de Independencia fue una contienda entre partidos, y profundiza esa afirmación hasta su núcleo duro, indicando que en definitiva fue un conflicto violento entre élites (113). Observación punzante que llega a lo sustantivo del hecho histórico. No me queda duda de que el tratado de Sun Zi “El arte de la guerra”, donde se indica que el más grande triunfo militar se obtiene con el menor número de víctimas, se aplica a contrapelo con nuestra etapa independentista, porque lo que ocurrió en este continente fue intensamente violento, es decir, el peor triunfo militar es el que se gana con el mayor número de víctimas. Visto desde esa perspectiva, que es la que se asume en este libros “Estrategia de la derrota” no poseemos un pasado de grandeza, ni héroes ideales, sino un pasado mortificante. Ángel Rafael como estratega combate, entonces, por desarrollar una historia comprensiva, equilibrada, integral y profesional (124), pero sobre todo con el coraje de ser honesta, a pesar de tener que  asumir verdades terribles que muchos no quieren escuchar ni leer, de allí que este libro de profundo sentido humanista va a entrar en la categoría de los libros prohibidos por la historia oficial, pero nosotros lo impediremos, este texto definitivamente sacrílego va a incorporarse en un lugar selecto en nuestras bibliotecas familiares.

Ángel Rafael, mis felicitaciones, por tu acertado y asertivo libro herético.

CARLOS MEDINA
(Historiador-Universidad del Zulia)

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