Poema: “LOS ATLANTES HAN DESPERTADO” de JOSÉ HUMBERTO REQUEJO

AUTOR Agencia Literaria

«A los valientes de Maracaibo
armados con palabras y fusiles
que cantan para mañana no volver
ay madre de todos, no lloréis lágrimas gruesas del lago
un chubasco de latidos i esperanzas
la voz del milagro que declama
hermanos hermosos, sembraremos con el amor de los pájaros de Ziruma una Venezuela más joven
al bravo i pueblo, los abrazo y gracias»

Es la noche del gran parapeto. Y en la plaza del poeta Baralt, yace el hedor de poemas caídos del sol i poetas exiliados por vergación.

¡Fororos llorones florales del fogaje!
¿Ahora quién le pedirá la bendición a mamá?
a duras penas por la puras y vela
¡A las justas de la morona!
Y vi tristeza en los balcones
el dolor era el apellido de la gula
las maticas en rodillas para no pedir burusas de las ansias nuevas
las tripas del oro negro son campanas Insiforias.

También contemplé las calles como la soledad de Márquez
i desde la lejanía i Lima, vi el último wayuú orando en la cima más alta del Perijá, a una luna con sus alpargatas hechas verga, la oración de la tumba devoradora del pecado, ay, el cuatro maldito anuncia la ciudad herida con los huesos de un mango.

El ding dong de las torres muras del Saladillo, hay un Lía abandonado con cucarachas y Díaz, estos sojos que una vez fueron ciegos, han respirado un viento de visiones
se oye el reloj del puente derribado
los dardos eternos sin destino, la voz del turpial sobre el Ávila, que suplica con gana vencida
un teatro que decía, el sufrimiento abre el principio sin fin de los prodigios, ay Rafael María con las puertas.

La brisa era la más helada angustia del único carajo con vida. Esenciales sin cuello y Sileos sin Marín.

Bajo el sol nocturno insaciable de carne
¡Lágrimas de oscura plural!
i vi una basílica hecha trizas sobre los añicos del satánico mayor
talón de bestia hundida en el carricocho
las venas rojas llenas de cobrito.

Tras la primera muerte ya no hay otra, si no tu madre en pocillo de cajón
ahora mi decir será mi deshacer.

Santa Bárbara en su plaza, donde la sangre de la sangría hacía espacio en sus caminos tan Llorantos. La hora del Catatumbo era la melodía de una gaita sin furro.
¡Funesta peosía!
Veo la fiera que babea en popa, un cebo de mollejúo beso para matar, veo los cuerpos en la quijada del tirano, que funden las garras Maduras de un Dios no Dado, recuerdo a la zuliana defendiendo la tablita con gran valor, murió con la frente en Ismenia.

Oh orazón dulciano, qué brilla sin ausencia de las paz de las heces. Unísona mardición que no tenía cola para terminar, manso montón de tripas, cotufas saltan para fallecer sin azúcar, han cerrado las narices aquellos sin vida…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….
¡Qué hay que hacerse una paja de fe!
Sócrates y Jesús, viejos azules
¿Cuál postrero joven poeta-men, llama a todos los lagos del lago?
y vi un muchacho con cara de Dylan Blanco, veinte y tres cargaba en su melena, tenía dos libros de Alejandría en sus manos, uno de su padre el “Concitador” con alma de buen Niquitao y el otro de su maestro ya tirado, en poday Rucushtana, el “Isaias Humberto Shiñahua”
puesto unas gafas de Alexis para mirar los días de gran amargura
¡Un verguero de verga más vainación hay qué salbar!
Tenía los sojos tan Santos, oh Dios santo!
Aún tengo la memoria, cuando lo tuve en mis versos bundyanos, ahora lo piensa tocando a Ana, como obsequio Requejiano, era el salvador vergatario con guitarra Queipiana. Lo veo alto y bello con su franela que decía
¡El rock del lago aún vive!
escribía tal cual ganador del nobel era, lo veo, dije…
¡Los centinelas del heraldo, lo buscan!
las trompetas de mentiras soplaban arrechamente
se esconde en el rincón del Panorama, escombros de los lastimantes del Hugo, entre el tambor que delata su posición, patas para qué te tengo, si no tengo panas?
corría con velocidad de leyenda del Bolt, cañones corruptos del manotazo, era rápido como bala que le dio en pierna, caray del aullido del Ginsberg, se escuchó el grito de todos los poetas caídos, las grandes máquinas, lo tienen rodeados con el suspiro de plata de un Lorca, ay Dalí pinta mi lucha para seguir que no puedo.

Voluntarios del general Gudiño, pinceles grises del cóndor Vallejo, ay mía y Udón le sopla su pluma del progreso, no lo golpeen antes que muera en mi puño de Nicolas, sus gotitas eran las más limpias sandias del tiempo, le cortan las manos para no transcribir sus esdrújulas-suspiros, llora pensado en la libertad de Yolexy, mami de labio partió, el ruido tramposo bribón de su maraña, oh, en su pecho abierto como abismo de Luzbel, tenía un tatuaje de Melian, unas aves que llevaban en su orilla los secretos de la vida y muerte, ahora más calvario que agonía de beber vinagre para estirar la pata.

¡No mueras, te amo tanto! pero el carajito, ai, siguió muriendo, dos agujeros en sus costillas de sus libros venditos

¡Y la pólvora fue, de pronto, nada. Han pisado los lentes de sus maestros-padres
¡Agarraos qué voy en bujía!
El silencio del silencio más chato que los niños que confían en vos, a punto del baile del ahorcado, Rimbaud le cura las piernas con el disparo del amor de Verlaine. Jackson trova en lo narrado, tiemblan las plazas.

Unos segundos en Lara-Zulia, La Grey con y con
¡El estallido del lago!
la dirección del agua que corre a ver su límite antes que arda……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….

¡Los Athantes han despertado!
han despertado del gran sueño y con la fuerza del coñazo, caminan como guepardos de otros planetas sin conocer
¡Los sansones de 3 metros de altura y 2500 kilos de poder!
Ondas de piso quieto, tienen los ojos del todopoderoso
su piel son de todo lo indestructible por a ver y joder
sus manos son dos Himalayas, que juntas hacen el bojote volcán de furia loca
en su pecho están todos los corazones de los hijos del bombillo, dan paso, y en el instante que fue segundo, llegan al encuentro de injusticias.

Los Athantes contra Los Centinelas del Heraldo i maldad
un sansón miró de salto magnifico, ya estaba al lado del joven Dylan, lo traslado de allí a otro lugar, tan bello y su amor lo levantó en seguida, el otro sansón, solo contra los millares orruptos, mardito vos sois, porque tú eres solo como el mamahuevo que salvan!- decía un Centinela
He despertado con la luz que aún queda en los ojos del Blanco- respondió el Athante
estruendo mudo de pura cepa…
el otro Athante se activó, espaldas con espaldas era su táctica de paloma pálida, tantos golpes y yo no sé, Los Centinelas eran ágiles pero Los Athantes eran más, un golpe de ellos era el golpe de la gran desesperación…………………………………………………………………………………………

Al fin de la batalla y aún vivos Los Athantes, se le acercaron al Blanco y le dijeron:

Muchacho con cara conocida, vos sos la vida y la muerte
eres el silbido del amanecer, por tal valentía, te daremos un sólo regalo porque es bendito. Reviviremos a todos pero nuestra fuerza no existirá sino más en las estrellas y cuando mueras al fin, tu nombre estará junto con el nuestro, sonriendo al Aarón de mirada perdida, la música será una y se llamará:
Concitaciones Esenciales……

Isaías Shiñahua
Lima. 10 septiembre 2017

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