[EJEMPLOS] Con solo mover la cabeza, da clases de danza: Es parapléjica

AUTOR Agencia Literaria
CORDOBA 3 de noviembre de 2017 . Maria Laura Cisneros es profesora de danzas folcloricas y educacion fisica imposibilitada de mover su cuerpo y respira de manera autonoma por un tumor alojado en la base del craneo en la foto con su madre LIliana y su enfermera Patricia foto daniel caceres

María Laura Cisneros tiene 37 años y sólo puede mover la cabeza. El resto de su cuerpo está paralizado. Un cavernoma en la médula la dejó en silla de ruedas y su vida cambió para siempre. Esto, igualmente, no la detuvo. Logró recuperarse gracias a una operación en España, y hoy puede hablar y hacer lo que más le gusta: dar clases de danza.

Vive con sus padres en el barrio Yapeyú, en la ciudad de Córdoba (Argentina). Todas las mañanas hace sesiones de rehabilitación. Una para respirar y otra motriz. Por medio de un aparato, usa la cabeza para moverse. Siempre la acompaña una enfermera, que hace, a la vez, de asistente.

Su espíritu está intacto. Si bien tiene días malos, en general muestra buen humor. “Aprendí a soltar. Creo que mi historia puede servir para otros. En esta situación es muy difícil salir en la vida, por el problema de accesibilidad. Hay un montón de barreras, pero es importante ingeniárselas para hacer lo que uno ama”, explica, con gran tranquilidad.

El giro rotundo en su vida se produjo a fines de 2009, cuando le detectaron el cáncer en la médula. “Un día empezó con vómitos, perdió movilidad y le costaba respirar. Se desmayó. La llevamos al hospital y le encontraron el cavernoma”, cuenta su madre, Liliana Leguizamón. “De un día para el otro pasó de ser una profesora de educación física y de danzas folclóricas a una silla de ruedas. Le costó mucho”, agrega.

Luego de la lesión, María Laura pasó años extremadamente complicados, sin poder respirar por sí misma -lo hacía con respirador- ni tampoco hablar. “Fue un infierno. Estaba encerrada en mi habitación y no me podía comunicar”, cuenta ahora Cisneros. Hasta que en 2014, gracias a una campaña solidaria, viajó a Toledo, España, donde le colocaron un marcapasos diafragmático que la ayuda a respirar sola.

Desde entonces su vida comenzó a tener otro color. Podía salir de su casa y comunicarse. Eso la ayudó a reconstruir de a poco sus pasiones, que habían desaparecido tras la operación. Y a comienzos de este año, junto a un amiga, también bailarina, abrió un taller donde enseña danza latinoamericana, en la Asociación Civil La Cachairera, a dos cuadras de su casa.

“La conozco hace diez años, desde antes de su lesión, como bailarina. Después de años nos reencontramos en un espacio de formación de música latinoamericana y fue muy emocionante. Me propuso entones hacer este taller juntas. Es un aprendizaje muy grande trabajar con ella. Verla en esa silla moviliza un montón de cosas. No para de generar proyectos, y de concretarlos”, cuenta emocionada Paula Granero, profesora de danza y kinesióloga.

El taller funciona durante dos horas, una vez por mes, y van unos diez alumnos. “Es sobre folclore latinoamericano. Vemos varias danzas y enseñamos los movimientos a través del juego. Primero hacemos una entrada en calor, con algo de relación. Luego empezamos a jugar. Yo les voy diciendo con palabras lo que tienen que hacer. Vamos intercambiando conocimiento con la gente que participa. Entre todos llegamos a conformar lo que queremos. Es una participación de todos”, cuenta Cisneros, quien aclara que el espacio está abierto a todos y es inclusivo también para gente como ella.

Con información de El Clarín

Publicidad

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*