“Las elegías de mi pequeña Venecia”. Por Karem Suárez

AUTOR Agencia Literaria

He vivido una y mil veces, he muerto también y he regresado de la muerte con más vigor, con más fuerza. Comprendo al ser humano, lo amo tanto, como para disfrutarlo. Hay tantas cosas positivas en Venezuela, que cuando tenemos la mente ocupada en comer y sobrevivir, se nos olvida agradecer, quisiera saber cuántas personas han dado gracias por el día de hoy. La vida se trata más que de sobrevivir, se trata de amarla con coherencia. De disfrutar los silencios, de disfrutar cada amanecer, el olor del café, la compañía de los amigos, la familia, y todo lo que tienes. Quien hace un inventario de lo que tiene en vez de lo que le hace falta, entonces  se dará cuenta que es mejor vivir con fe y alegría bendita, que con desánimo, como si mantenerse triste fuera un estado ideal. Quisiera saber que compromisos tenemos con el país más que lamentarnos por nuestros gobernantes. Las decisiones del AHORA, SON LAS QUE PERJUDICAN TU FUTURO, por ello construye AHORA. Si te encuentras con tu SER, seguro te darás cuentas, de la sabiduría infinita que posees, pero no lo haces, cuesta mucho ser un marciano en la Tierra, mejor ser parte de la multitud, pues te pido algo, es AHORA: DESPIERTA VENEZUELA. Todos sabemos que cuando parte un ser querido, duele mucho pero mucho, entonces porque no amamos a ese ser querido AHORA, porque esperar a que muera para decirle lo mucho que lo amas. Tantos besos que quisiste darles, y no lo hiciste porque el machismo no lo permitía. Sucede que entre padre e hijo, los besos son gratis. Mis padres están viejos, no lo lamento, trato de disfrutarlos lo más que puedo, trato de entenderlos en todas sus lamentaciones, ellos no tienen la mente abierta para este nuevo siglo, para este nuevo cambio, un cambio que se gesta a nivel universal. Deja de lamentarte Venezuela, de hacer pronósticos sin acierto alguno. El día de hoy, no es el mismo que el mañana, mentalmente podemos permitirnos cambiar nuestra vida, nuestro ahora y nuestro futuro también. Deja de lamentarte Venezuela, vive más, goza más, disfruta más, agradece más. Dejo de lamentarme, nuestras lamentaciones también le hacen daño a la Tierra. Deja de lamentarte Venezuela, de hacer pronósticos, aprende a vivir, suelta todo lo que te hace daño, abandona tus temores, porque la libertad está dentro de ti. El tiempo es un invento del hombre, si hablamos de tiempo, cada quien tiene su tiempo, así que Venezuela, fuerza, que los tiempos y ritmos son perfectos. A veces observo mi cielo azul, mi azul que tanto amo, se llena de muchas aves de rapiña, seres innombrables,  hasta cuándo lo permitiremos, cuándo adoptaremos un estilo de vida más ecológico, somos seres conscientes, de paz, de alegría, de fe y de amor. Venezuela le entregó sus hijos al Mundo, vemos venezolanos en todas partes, disgregados, es tiempo que se preparen para el regreso, he aprendido que cuando más obscuro se está es porque está por amanecer. Deja de lamentarte Venezuela, acepta y acepta, para transformar tus circunstancias, porque el que no acepta seguirá juzgando y manteniendo su mente en un futuro que no existe, acepta y transforma, porque yo nunca he visto tanta belleza como ahora. Mi Venezuela entiende por favor, que en los pequeños detalles está la diferencia. Yo sólo observo a la poesía venezolana triunfando en el extranjero, porque Venezuela es pura poesía. Yo solo observo venezolanos ganando premios, a las mujeres más hermosa de la Tierra, sin maquillaje, me parecen más bellas así, debe ser que por eso uso muy poco maquillaje, me siento más hermosa ahora, siento la sensualidad en mis letras, en mi ser, que vive de manera sublime en cada momento en que el hombre ha fraccionado el tiempo. Aquí y ahora disfruto de cada estación, deja de irte venezolano, que cada vez que te vas, le entregas tus potencialidades a otro país, entonces deja de lamentarte, porque trabajas trece horas en un país que no es tuyo, si lo puedes hacer aquí mismo, el mismo emprendimiento y con tu talento. Le he entregado a Venezuela toda mi poesía, he llenado su cielo de poesía, pero no puedo sola, deja de lamentarte Venezuela, que cada cosa tiene su tiempo. Estás bendita Venezuela, entiéndelo. Viaja más, lee más, disfruta más, y si piensas que te han quitado todo, pues, lo tienes todo, sobretodo un espíritu sublime y fuerte, una fortaleza espiritual que no lo tiene nadie. Deja tus elegías mi pequeña Venecia, porque te sigo amando una y mil veces más aunque sea una ciudadana del Mundo, te amaré por siempre mi pequeña Venecia porque tú eres única y diferente, una dama sumamente especial. Una dama con sus cuatro estaciones en sus cuatro puntos cardinales. Mi pequeña Venecia, mi Gran Venecia, sigue adelante, deja las elegías y vive más.

Karem Suárez
16/11/2017

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