[LIBROS] Escritor venezolano se inspiró en Nueva York para su nueva novela

AUTOR Agencia Literaria

Casi un año ha pasado desde la noticia del premio hasta la presentación del libro. Ahora, Plaza Salvati ve plasmado el esfuerzo, producto de dos intensos años en Nueva York, de un proyecto aparte que escribió mientras hacía una Maestría de Escritura Creativa en la NYU.

Aunque no es su primera obra, ya que es el autor de otros libros como El hombre azul y El lugar de las nubes, sí es el primero con el que ha decidido aventurarse en la crónica. “Es un género que comprende muchos géneros en sí mismo. Como Juan Villoro lo llama el ornitorrinco de la escritura. Aunque estas crónicas se acercan un poco al diario”.

El libro, que fue escribiendo en paralelo con su proyecto de la maestría, reúne sus experiencias en la vertiginosa ciudad estadounidense, a la que al principio estaba reacio pero que luego lo atraparía, al punto de pensar “que no podría vivir en otro lugar”, aunque ahora resida en Costa Rica.

Llevado por un sentimiento habitual en las grandes ciudades, Plaza Salvati confiesa que “con todos los altibajos emocionales que significa vivir en Nueva York, me costó muchísimo dejarla”.

“Cada crónica es como para ser leída individualmente, pero todas se conectan de forma subterránea dando un retrato personal de la ciudad”, añade.

La crónica principal trata sobre el encuentro del autor con la periodista estadounidense Joan Didion durante una conferencia. El título deja la semilla de la curiosidad en la mente del lector, así como las palabras de la escritora en la mente de Plaza Salvati.

-Tanto que se ha escrito sobre Nueva York, ¿por qué hacerlo de nuevo?

-El punto de ignición para empezar a escribir fue que en la biblioteca desde la cual trabajaba rutinariamente se suicidaban estudiantes, como cuento en la primera crónica del libro Cementerio vertical. Es cierto que se ha escrito mucho de Nueva York. No sé si fue algo temerario o no, pero decidí escribir sobre esta ciudad porque hay tantas formas de contarla como miradas.

-¿Qué tiene de característico en esa mirada?

-Podría ser particular desde el punto de vista de la sumatoria de las historias. Primero la historia de todo lo que ocurre en la biblioteca, luego Nueva York como una ventana para ir hacia el pasado, otro momento en el que hablo de cosas personales, referencias al tema de los cuerpos, la mendicidad, el metro, el Bronx, la celebración del Día de la Independencia… La sumatoria de todo es lo que lo hace particular.

-¿Por qué decidió que el título  de la crónica de Didion  lo engloba todo?

-Es un libro sobre un escritor que se está forjando, pero que a la vez está escribiendo sobre la ciudad. No es un libro sobre técnicas de escritura ni mucho menos pero hay muchos encuentros con escritores a lo largo de sus páginas. Nueva York se ha convertido en un epicentro literario, eso le da a uno la oportunidad de encontrar a los escritores, escucharlos, mirarlos a los ojos. El encuentro siempre deja algo. La conversación con Joan Didion deja una sensación que se asemeja a lo que es Nueva York. Lo que me dijo te da un retrato de esa ciudad que a veces te maltrata pero que te da mucho, esa ciudad que odias pero que también amas, que te deja unos vacíos espeluznantes a la vez que te da muchísima satisfacción.

Con información de El Universal

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