[CINE] “Epifanía” es un desborde simbólico de resurrección

AUTOR Agencia Literaria

Una madre que muere y en un proceso simbólico de resurrección reaparece como otra mujer.

La línea argumental de ‘Epifanía’ se acerca a la fantasía. Pero la nueva película del colombiano Óscar Ruiz Navia está más cerca de la realidad que cualquier otra de sus producciones.

“Aquí hay anécdotas, personajes y universos. La película es como un híbrido entre ficción y documental, que experimenta mucho en el lenguaje. Está basada en la figura materna a partir de nuestras propias experiencias”, comenta.

El caleño habla en plural, pues por primera vez compartió la escritura del guion y la dirección con otro realizador.

Este gesto de cooperación surgió después de su participación en un taller en Copenhague, Dinamarca, en 2013, donde conoció a la realizadora sueca Anna Eborn.

“Al comienzo tuve muchas dudas, pero la conexión fue muy buena con ella porque el tema de la madre es universal. Tomamos elementos de las relaciones reales con nuestras mamás: la de ella había fallecido cuando Anna era muy joven y la mía estaba en ese punto de la vida en el que se quedó sola y debe reconstruir su andar y sanar heridas pendientes”, agrega el también director de ‘El vuelco del cangrejo’ y ‘Los hongos’.

‘Epifanía’ está contada en tres actos que van de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida. En palabras del director, “es como un movimiento más que una película”, al compararla con la música clásica, donde el movimiento es una parte de una composición más grande que se ejecuta sucesivamente.

“Se construyó bajo una lógica poética, más que narrativa. La película funciona por acumulación de emociones y sentimientos por encima de una de causa-efecto, que es a lo que está acostumbrado el público”, dice Ruiz, que invitó a su mamá, Cecilia Navia, a ser la protagonista.

¿No es un riesgo hacer un filme así en este tiempo de taquillas esquivas?

Hago este tipo de apuestas porque soy un apasionado del cine, creo en su fuerza reveladora y en lo que puede producir en la gente. Creo que en la mayoría de los casos está subutilizado, no le estamos sacando el verdadero provecho.

¿Y siente que logró sacárselo con esta película?

Uno de mis propósitos era mostrar cómo la vida supera al cine en varios sentidos, que hay cosas que no se pueden representar. Quiero que la gente se desprenda del afán. Dicen que no hay películas lentas sino gente de afán. Ya no hay observación, todo lo queremos rápido y procesado. Nos hemos vuelto una sociedad muy ansiosa.

¿Cuál es el mayor reto de ‘Epifanía’?

Es una invitación a que la gente se desate de lo que está acostumbrada a ver y oír cuando va a cine. Hay muchos prejuicios al respecto. Yo la defino como una experiencia sensorial, no racional. Lo racional aparece cuando sales de la sala, cuando sigues pensando en la película muchos días después.

Ese es el mayor reto de un realizador: lograr algo en el espectador.

Con información de El Tiempo

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