[PERSONAJES] Theodor Fontane: un escritor de ambientes muy íntimos

AUTOR Agencia Literaria

En los últimos 30 años se han traducido 12 novelas de Theodor Fontane. No puede decirse, sin embargo, que el más importante de los escritores realistas alemanes -prusiano, para ser exactos- goce de la acogida dispensada a sus colegas ingleses, franceses, rusos e, incluso, españoles del XIX. El realismo alemán no tuvo en Europa, después del brillante Romanticismo, la debida relevancia. Fontane, además, practicó un realismo delicado, de corte poético, más atento a la construcción de ambientes intimistas y del interior psicológico de sus personajes que a la narración de hechos trepidantes.

Nacido en 1819 en Neuruppin, un pueblo de Brandeburgo cercano a Berlín, de familia de emigrantes franceses y protestantes (hugonotes), hijo de farmacéutico y farmacéutico él mismo en varias ciudades hasta los 30 años, Fontane fue poeta y periodista antes de novelista, dentro de una juventud radical y revolucionaria -estuvo en las barricadas de 1848- que luego derivó en una madurez más conservadora y sosegada, que se tradujo, sobre todo, en observar en sus tardías, aunque numerosas novelas, a la aristocracia y a la burguesía preferentemente rurales en sus paisajes y en sus casas con benévolo espíritu crítico. Y a las mujeres.

Fontane estuvo casado desde 1850, tras largo noviazgo y sin sobresaltos, y tuvo dos hijos con Emilie Rouanet-Kummer, a quien conoció a los 16 años. No obstante, el adulterio femenino fue una de las vetas temáticas de su novelística, y ello, aunque le emparenta, no le coloca necesariamente en la misma e idéntica onda de otros ilustres realistas como Flaubert (Madame Bovary) y Tolstói (Anna Karenina), que, como él mismo, se sirvieron de tal asunto, con variantes significativas, para describir el carácter opresivo de los valores familiares y patriarcales de su época.

Es el caso de la novela más conocida y quizás mejor de Theodor Fontane, Effie Briest (1895), cinco veces llevada al cine sólo en Alemania. La versión de 1974, en blanco y negro, de Rainer Werner Fassbinder, con Hanna Schygulla -ambos en la cumbre de su fama y prestigio-, bien podría ser en parte responsable de las constantes reediciones de esta novela, que contempla el desgraciado final de una joven después de que su estricto marido conozca, seis años después, una pasajera aventura de su esposa.

Fontane, que escribió Effie Briest tres años antes de morir y después de haber padecido un severo episodio de isquemia cerebral, había dedicado otras dos novelas, al menos, al adulterio femenino, La adúltera (1882) y Cécile (1887), ambas publicadas hace años en castellano. Crítico teatral durante más de dos décadas, memorialista y autor de literatura de viajes, además de baladista y poeta (como ya hemos dicho), Fontane fue sensible a la influencia de su origen francés y, especialmente, a la cultura inglesa.

Fontane, forjado en los círculos culturales berlineses durante su juventud, fue encarcelado en París en 1870, en plena guerra franco-prusiana, acusado de espionaje. Tal vez se supiera que el escritor había colaborado, años atrás, con los servicios de inteligencia prusianos. El mismísimo Bismarck, promotor de uno de los periódicos en los que Fontane había trabajado, consiguió sacarlo de la trena. Antes, en los 50, Fontane había vivido con su familia en Londres, donde fue corresponsal durante tres años, se impregnó de la poesía inglesa y atesoró material para varios de sus libros sobre la ciudad y el país que lo acogió. Al tiempo que Escolar y Mayo ha publicado Los Poggenpuhl (1896) -novela sobre la decadencia de una familia-, Pre-Textos acaba de editar por primera vez en castellano Antes de la tormenta (1878), con traducción, introducción y abundantes notas de la germanista Helena Cortés Gabaudan.

En Antes de la tormenta, su primera gran narración novelesca, Fontane, a los 59 años, abordó, a lo largo de casi 1.400 páginas divididas en cuatro libros, la guerra entre Prusia y los ejércitos napoleónicos. La acción transcurre en escenarios, incluido Berlín, de la Marca de Brandeburgo durante las Navidades de 1812 y, aunque muy coral, se concentra en las relaciones entre dos jóvenes, Lewin y Marie, y sus próximos. ¿Acción? Las novelas históricas de Fontane no eran pródigas en lances y acontecimientos. Con la guerra como telón de fondo, el novelista, con variada textura, prefería centrarse en las extensas conversaciones de sus personajes y en la intimidad de sus ambientes familiares y personales, desplegando sobre ellos el tono minucioso y cadencioso de su escritura.

Admirado por Thomas Mann, Fontane murió en Berlín en 1898.

 

Con información de El Mundo

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