Xavier: “Picasso no solo era un genio sino un hombre solidario, con su familia y con sus amigos artistas”

AUTOR Agencia Literaria

Sensibilísimo grabador, pintor y ceramista, amén de sobrino nieto de Pablo Picasso, el artista francés nos lleva de la mano a un viaje en el tiempo a través de la estampa, la cerámica y la litografía

Cuando uno se aproxima a la figura del artista Xavier –criado en la cultísima Francia, sobrino nieto de Picasso, que trabaja con cerámica y litografías–, acude con cierto reparo. Más, cuando una de las exposiciones que ahora mismo pueden verse en Barcelona se llama ‘El jardín circunflexo’. El periodista barrunta a un señor quizá distante si no estirado; una brizna de petulancia debe destilar, por fuerza. Sandeces. Prejuicios. Uno se da cuenta de que no sabe nada hasta que, tras zambullirse en su obra, sale al otro lado del sujeto. Xavier está exponiendo, ahora mismo, en la galería Joan Gaspar (120 pinturas, 50 esculturas de bronce y cerámica, litografías y grabados) en una exposición conjunta con la fundación Llorenç Artigas de Gallifa. Paralelamente, el Museu Picasso acaba de encender el interruptor para alumbrar cuatro espacios dedicados al genio malagueño que pasó por Barcelona e hizo mutis en París.

Nos acercamos al arte en su más elevado concepto viajando en el tiempo de la mano manchada de Xavier.

Acaba de arrancar su exposición al Museo Picasso bajo el nombre El taller compartido. Tres generaciones unidas por el estampado, la litografía y el grabado. ¿Qué podemos ver en ella?

Te explicaría que el grabado y la litografía es un mundo un poco oculto, donde hay una calidad muy específica. La calidad resulta difícil de explicar pero es algo que la gente nota, como con la gastronomía: no sabes cómo se ha cocinado el plato pero notas que está bien hecho. La pintura es una actividad muy solitaria, con uno mismo, pero hay otros mundos paralelos, lo que se trabaja con los artesanos. Uno trabaja lo propio con ayuda de otros y eso sirve para confrontar el mundo propio con otra realidad mediante personas que tienen un oficio. La exposición del Museu Picasso habla de muchos años: desde el siglo XIX hasta hoy. Trata sobre interacciones entre unos y otros, cosas que nos regalamos, enviamos, discusiones familiares, cosas de gremio. El trabajo de la galería Joan Gaspar y la fundación es parecido porque con Joanet Artigas he encontrado ese enlace con la gente que sabe hacer algo. Son piezas muy grandes, usamos materias de Miró… Son todo discusiones entre el arte propio y el de los otros.

“Cuando yo era niño y le mostraba un dibujo, Alo miraba con atención, con más atención que los demás. El trabajo era una manera de entrar en contacto con los demás y él se llevaba muy bien con quien sabía hacer algo, le fascinaba el saber hacer de los otros”

En esa confrontación ¿el artista se siente superior al artesano?

No, porque sabes que necesitas al artesano. Hay una colaboración cuya finalidad es conseguir la mejor imagen. Es algo parecido a una simbiosis. Yo también hago cine y es parecido, tienes que entender que tu proyecto personal ganará haciéndose en colaboración con otros. Se enriquece. Y crear con gente, es apasionante. En la familia siempre lo hemos visto así, en pie de igualdad, en un mismo plano y nivel.

Su tío abuelo Pablo Picasso está considerado como uno de los mayores genios del siglo XX. Pero también fue un hombre que ayudó mucho a su familia. Leo que ayudó a su padre y su tío a salir de un campo de refugiados en Francia y los llevó a un taller de París. Un taller que usted conoce.

Es muy importante resaltar eso. Al margen de su calidad como pintor, se remarcan a veces cosas negativas de su carácter pero no se corresponden con lo que yo he vivido. Lo que yo he vivido es una gran solidaridad familiar y con sus amigos artistas. Cuando yo era niño y le mostraba un dibujo, se lo miraba con atención, con más atención que los demás. El trabajo era una manera de entrar en contacto con los demás y él se llevaba muy bien con quien sabía hacer algo, le fascinaba el saber hacer de los otros.

Cuando usted siendo un niño le enseña un dibujo a Pablo Picasso tiene que ser como un poeta que se postra ante …

No, pero si para mí no era importante, era mi tío. Yo vivía en un entorno de artistas, donde había mucha pintura, no solo la suya sino los dadaístas, los surrealistas, poetas… Yo conocí los cuadros de Léger, Miró o Picasso de niño como cualquier otro se acostumbra a ver los cuadros que hay en casa de tu abuela, de la forma más natural. Era mi cotidianeidad. Y ellos eran gente muy normal, con la que podías hablar, que observaban tu obra… Y aunque uno fuese un genio reconocido y los demás trataban de dar a conocer su obra, todos hablábamos alrededor de técnicas y materias en el mismo nivel. Esto es lo que se ve en el taller compartido.

Imagine un caso hipotético, de esos que tanto nos gustan a los periodistas sabiendo que jamás se producirán en la vida real. Si tuviese que salvar de las llamas unas sola de sus obras, ¿cuál sería?

Uy, uy, eso es muy complicado, me gustan tantas… Quizá el Gernika por el símbolo que es y porque engloba todas las lecturas que puede tener una obra de arte: política, poética, artística… Y es un emblema de libertad y de combate y esto, visto los tiempos que estamos viviendo es importante que el arte también sea combativo.

El Gernika engloba todas las lecturas que puede tener una obra de arte: política, poética, artística… Y es un emblema de libertad y de combate”

No son pocas las personas que no entienden la pintura del impresionismo hacia aquí. ¿A qué cree que se debe? ¿Falta de cultura o bien que últimamente nos intentan colar como arte cosas estrafalarias?

Hay una gran falta de incultura (risas). Conviene conocer cómo trabaja el artista; algunos no se manchan las manos, vamos a decir. Hay una especie de artistas que están muy lejos de la gente. Mira, para mí lo más bonito es que me venga una persona joven y me diga “yo tenía un grabado suyo en el comedor y cada noche, mientras comía mi sopa, miraba su obra”. Eso es lo más importante. Dar cosas a la gente para que vean el mundo de otra manera.

¿Cómo distinguir entonces, el verdadero arte?

El arte no es una moda, es mucho más profundo, una prolongación de la vida de uno. Una artesanía sublime, lo demás, es producto, marketing. Para mí, el arte más potente es la poesía: no tiene precio, es volátil, la gente lo siente y no se puede enseñar en el colegio. Sí la métrica pero no el talento. Yo creo que tratan de vendernos cosas continuamente, en todos los campos, y la gente debe ser más lista. Del mismo modo que uno distingue una comida mala, en el arte hay que ser curioso y encontrar lo auténtico.

¿Qué debe hacer el artista para mantener la vocación, la curiosidad, la pasión?

Lo primero volver a lo que era uno de niño. Yo pienso “¿Y el Xavier de ocho años cómo lo vería?”. Eso es importante. También tratar de no aburrirse si no quieres aburrir a los otros. Yo intento siempre sorprender con mi trabajo; cuando me siento confortable en algo me voy a otro sitio para sorprender. La única forma de sorprender a los demás es sorprenderse a uno mismo.

[Fuente: La Vanguardia]

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