EL ZULIA EN LA DESINTEGRACIÓN DE LA GRAN COLOMBIA. Por Vinicio Nava Urribarí

AUTOR Agencia Literaria

La provincia de Maracaibo, que hasta 1876 tenía en su jurisdicción a Barinas, y para el 19 de abril de 1810 comprendía como distritos capitulares a Trujillo y Mérida, incluidos aquí La Grita, San Cristóbal y San Antonio del Táchira, además de no ser convocada a formar el Congreso de 1811, y también invadidas, soliviantadas y segregadas las secciones antes referidas; sin embargo, siete años después de perdida la Segunda República, ella sola se declaró nación independiente, soberana y democrática, el 28 de enero de 1821, integrándose a la Gran Colombia creada en Angostura, hoy Ciudad Bolívar, en 1819. Pero cuando ésta se desintegra en 1830, el Departamento Zulia, llamado así en vez de Provincia de Maracaibo, por el Congreso de Cúcuta, se dividió en tres corrientes de opinión: la de reasumir su soberanía y declararse República; la de la lealtad al Libertador y seguir en la unión de la Gran Colombia, y la de integrarse a la federación venezolana proclamada en Valencia.

La segunda de las mencionadas tendencias fue la que más desplegó su actividad mediante reuniones, misivas y manifiestos. Notables ciudadanos hacen públicas sus posiciones y dirigen correspondencia al Congreso Admirable, expresando ideas sobre formas de gobierno y fidelidad de los maracaiberos a Simón Bolívar como primer magistrado nacional. Llegando este sentimiento de leal incondicionalidad a la máxima exaltación, siendo muestra de ello el manifiesto del Batallón Zulia, en el fragmento que sigue: «Moriríamos antes que contribuir a un pronunciamiento que considerado como un acto político sería más que un absurdo».

Otras fueron de elevadísimo estilo y pulcra prosa, cual poemas homéricos, todas de alabanzas, agregándole al título de Libertador el de padre de la patria.

Mas, a pocos días, un cambio inesperado se produce en la opinión pública; y no obstante los repetidos y elocuentes exordios, una multitudinaria asamblea de personas y gentes de todos los estratos sociales, el 16 de enero de 1830, se pronuncia de manera abrumadora a favor de la separación de la Gran Colombia y la integración de Maracaibo a Venezuela.

Al saber el Libertador tan decepcionante episodio cancela su proyecto de viajar a ésta, renuncia a la presidencia y se dirige a Cartagena vía el río Magdalena, el 7 de mayo.

En cambio José Antonio Páez, máximo caudillo del proceso separatista, tómalo con extraordinario júbilo: «Es un acontecimiento plausible para la República, que adquiere la integridad de su territorio y al acoger su votos, los he saludado como a dignos venezolanos que vuelven al seno de la familia».

Cabe ahora preguntarse sobre las consecuencias en caso de que el Zulia se hubiera declarado República independiente al desintegrarse la Gran Colombia.

No andan lejos de lo posible quienes den por descontado el apoyo de los Estados Unidos de América, presidido por Andrew Jackson, quien había sido embajador de su país en Bogotá durante 1828, cuando se produjo el intento de magnicidio contra el Libertador, Simón Bolívar, y tenido como sospechoso de poseer previos informes al respecto, dada su amistad con Francisco de Paula Santander, condenado a muerte por dicha causa, aunque conmutada esta pena por la del exilio o destierro, la cual cumplía en Francia, adonde el presidente Jackson envió invitaciones para visitar Washington, ciudad en la cual fue recibido el general granadino con honores de jefe de Estado. Huelgan los comentarios sobre quién era ese norteamericano, baste agregar que fue el invasor de Texas, siendo fácilmente deducible el precio de su respaldo a la incipiente República del Zulia.

Por otra parte, no debe dudarse que Francisco de Paula Santander al llegar a la presidencia de la Nueva Granada en 1832 y con el apoyo de Jackson cuyo mandato se extendió hasta 1839, hubiera invadido el territorio de la nueva –y débil militarmente– república para satisfacer las terrófagas y viejas ambiciones neogranadinas sobre la Guajira, Perijá, Río de Oro y San Faustino, lugar este último donde se dice fue su nacimiento.

Y por último, con toda seguridad, el general José Antonio Páez, presidente de la recién restaurada República de Venezuela, invocando el uti possidetis juris de 1810, al fracasar en sus astutas persuasiones, hubiera invadido con todas sus fuerzas militares para recuperar, golfo y lago con su territorio circundante.

Después de lo anteriormente expuesto, debe concluirse en que el pueblo zuliano escogió sabiamente la opción de reintegrarse a Venezuela; y porque el lado de la objetividad de esas razones geopolíticas y materiales, tan valederas, existen otras que bullen en el substractum de su devenir histórico: en aguas de su golfo y lago tuvo su origen y quedó libre como nación independiente, ésta, nuestra patria, Venezuela.

Bibliografía
1.- Rafael María Baralt. Resumen de Historia de Venezuela.
2.- José Gil Fortoul. Historia constitucional de Venezuela.
3.- Juan Besson. Historia del Estado Zulia.
4.- Jorge Mier Hoffman. La carta.
5.- Rafael Urdaneta. Memorias.

Fuente: Boletín de la Academia de Historia del Zulia

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