Antonio Márquez Morales: “El Zulia: un estado-región con vocación nacional”

AUTOR Agencia Literaria

DISCURSO DE CONTESTACIÓN DEL ACADÉMICO DR. ANTONIO MÁRQUEZ MORALES AL DISCURSO DE INCORPORACIÓN JORGE SÁNCHEZ MELEÁN A LA ACADEMIA DE HISTORIA DEL ESTADO ZULIA EN MAYO DE 2008

El académico que hoy recibimos en el seno de este cuerpo es un infatigable luchador por la autonomía de los estados, de la unión federal y zuliano conspicuo en la lucha interminable por la descentralización.

El extenso curriculum de Jorge Sánchez Meleán en su ir y venir de la cátedra a la escritura nos da cuenta de su perseverante trabajo de siembra intelectual y de divulgación de los principios constitucionales y administrativos de regionalización, desconcentración, participación, desarrollo sustentable, transferencia de competencias, el nuevo federalismo, municipalización, el pluralismo, la libertad, todo ello dentro del desiderátum de una autentica democracia al servicio del hombre y del ciudadano.

No me detendré en cada uno de los ítems de su hoja de vida para no prolongar estas palabras, que tienen que ser cortas. Es suficiente decir que Jorge Sánchez Meleán ha ejercido la docencia desde sus años juveniles. En el año 1963 profesaba las materias de Geografía de Venezuela, Historia Universal y Geografía General en la educación media, todavía estudiando en la Universidad.

Y luego durante 25 años se desempeñó como profesor de la Universidad del Zulia en las facultades de Ciencias Económicas y Sociales en el pregrado y posgrado, en diversas materias que van desde Geografía Económica General, pasando por Economía Política hasta Historia de la Economía.

Igualmente dictó cátedras en el posgrado de Ciencias Jurídicas y Políticas y Arquitectura en LUZ.

Alcanzó el máximo escalafón en LUZ como profesor titular hoy jubilado.

Sin embargo, es importante señalar que Sánchez Meleán también desarrolló una destacada labor en la Universidad Rafael Urdaneta. Así, ejerció los vicerrectorados y el rectorado como encargado de esa casa de estudios.
Es profesor de la Universidad Rafael Belloso Chacín en las asignaturas. Teoría Económica y Administración Pública.

Como funcionario del estado nuestro académico ha desempeñado cargos en la rama ejecutiva y ha representado al pueblo del Zulia como diputado a la asamblea legislativa.

Debo resaltar una labor muy particular de Jorge Sánchez Meleán en la promoción de la reforma del estado. En primer lugar como Presidente de la COPRE y como miembro principal de la CARE. Dos organismos que han influido notablemente en toda la transformación de las estructuras constitucionales y administrativas del Estado Zulia.

Y segundo, como escritor y divulgador tiene 25 obras publicadas todas con las temáticas que son la preocupación sostenida del académico que hoy recibimos.

Toda esta trayectoria vital, la resume Jorge Sánchez Meleán en su agradecimiento y compromiso al afirmar:
“… no puedo ocultar la inmensa satisfacción de haber trabajado más de treinta años, en la tarea de reformar y modernizar al Zulia, para convertirlo en un estado verdaderamente autónomo dentro de la federación venezolana, aunque hoy los autócratas que siempre nos han adversado, pretendan minimizarlo, como aquel, que en una ocasión, pretendió convertirlo en “simple playa de pescadores”.

La Academia de Historia del Estado Zulia no desea, al recibir a Jorge Sánchez Meleán en su seno, apartarlo de su labor presente de luchador por las reivindicaciones de la provincia sino invitarlo a escribir la historia contemporánea para que sirva de fundamento a su esfuerzo divulgador.

Y bien claro lo tiene el ilustre recipiendario, cuando en su notable discurso de incorporación, que con especial atención hemos escuchado, expresa:

“Esforcémonos entonces por buscar la verdad en ese depósito de acciones, sin que los hechos históricos, catalogados por alguien como rosas marchitas, se deshojen en nuestras manos.!

Pero vayamos a la tarea que se nos impone en esta oportunidad: contestar el discurso de incorporación, resumen del trabajo de mayor aliento con que se inaugura Jorge Sánchez Meleán en la Academia.

Oportuno el tema y el momento. “El Zulia: un estado-región con vocación nacional.

Fuerzas oscuras acechan actualmente la autonomía y el regionalismo fecundo del Estado Zulia y con ello a todos los estados de la unión federal, consagrada en la Constitución vigente de 1999 en los términos que ella dispone.

Pues no podía ser otro el cometido de Sánchez Meleán, quien pluma en ristre y con certera puntería nos pasea, con prosa directa, sobre lo que el Zulia es y representa en la vida venezolana.

Y no es solo la circunstancia geográfica, como apunta el flamante académico, sino su integración histórica, forma común de vida, el temperamento de su gente y aspiraciones comunes sustentadas en principios, sentimientos e ideas, lo que fundamenta su condición de región claramente definida, pretendida enervar por el manganzón que nos quiso convertir en una simple playa de pescadores y diluirnos con otro estado vecino para borrarnos del mapa. Como la historia se repite, hoy también se pretende desdibujarnos creando vicepresidencias, amorochando a los estados.

EL Zulia es la patria chica. Venezuela es la patria grande. Y el incipiente académico lo demuestra en su trabajo al confirmar lo que sabemos:

“Quedamos definitivamente unidos a Venezuela desde que Carlos III negó petición del Ayuntamiento de Maracaibo de que se le reintegrara al Virreinato de la Nueva Granada. A partir de ese momento, no se puede tener cabal idea de Venezuela, sin apreciar lo que es el Zulia y lo que representa en la vida del país.”

Y ese concepto de patria chica está expresado con su afirmación de que siempre fuimos distintos, con nuestra propia fisonomía; es la esencia de lo que llamamos zulianidad.

Pero Sánchez Meleán incorpora un concepto polémico en su discurso al afirmar:
“Ese espíritu de zulianidad debe ser la gran fuerza que nos una y nos guíe como pueblo a lo largo de un nuevo siglo. Que nos una en defensa de la democracia, el estado de derecho, el derecho a la autonomía y el desarrollo integral. Que nos una para adversar a todos aquellos que aun pretenden convertirnos en “simple playa de pescadores”. Que nos una, para hacer de esta patria chica, verdadera nación, un territorio libre de toda tiranía y abierto a la postmodernidad, a la globalización y a un proceso de desarrollo nacional respetuoso de las diversidades regionales. Pero si el Zulia es esa patria chica que constituye una verdadera nación, enmarcada dentro de un territorio que ocupa una región con una definida circunstancia geográfica, y que lucha por el derecho a la autonomía y al autogobierno, es pertinente que reflexionemos sobre esos elementos fundamentales que lo caracterizan como estado dentro de nuestro federalismo-descentralizado.”

Tentado estoy de discernir sobre el asunto “in extenso”, pero el límite de estas palabras me lo impiden. ¿Es el Zulia una nación dentro de Venezuela?

He allí la interesante discusión a la cual nos ha llamado a reflexionar el profesor Jorge Sánchez Meleán. Intento pergeñar en los límites de esta respuesta, acerca del concepto de nación y sus características.

Para ello me valgo de la obra de Charles Rousseau, antiguo profesor de la Facultad de Derecho de París, “Derecho Internacional Público.”

En este manual, que se lee en las facultades de derecho de muchas universidades, el profesor Rousseau expresa que la doctrina sobre la determinación de los elementos constitutivos del Estado establece que para que el Estado exista, se precisa, por lo menos, la reunión de tres elementos, los cuales, con variantes de forma carentes de importancia, son: la población, el territorio y el gobierno.

En cuanto al primero, es el conjunto de individuos que se hallan unidos al Estado por un vínculo jurídico y político, al que habitualmente se da el nombre de nacionalidad y que se caracteriza por su permanencia y su continuidad.

Para él el concepto de nación exige un estudio riguroso, ya que ha ejercido una gran influencia en la política internacional, habiendo inspirado, una serie de tentativas de organización de la comunidad internacional sobre la base del respeto a las aspiraciones nacionales en virtud del principio de las nacionalidades, teoría según la cual toda nación que presente ciertos caracteres propios (de orden étnico, lingüístico, religioso, cultural, psicológico, histórico, etc.) tiene un derecho natural a constituirse en Estado independiente.

Pero, ¿estamos en el Zulia en el caso de una nación diferente, por los rasgos indicados, a la de los otros estados de la República? La respuesta es definitivamente no.

La nación venezolana, esa mezcla maravillosa de españoles, indígenas y negros, que Bolívar llamó “un pequeño género humano”, tiene los mismos caracteres étnicos, lingüísticos, religiosos, culturales, psicológicos, históricos, tanto en el oriental de Río Caribe como en el maracucho del Zulia.

En el discurso que acabamos de escuchar, nos advierte el recipiendario que por razones de tiempo y protocolo, no le es posible exponer el contenido total del trabajo completo que ha preparado. Ha dejado solo el elemento poder como parte del discurso pronunciado con gran brillo.

Sin embargo, debo expresar brevemente que en el caso de las colonias españolas de América, prácticamente toda Hispanoamérica es una nación, que se dividió en repúblicas.

Nuestro himno no los afirma “la América toda existe en nación”.

Lo que si es cierto y lo comparto enteramente con Jorge Sánchez Meleán es que tenemos diferencias en cuanto al estado de conciencia común a todos los miembros que componen la zulianidad; somos distintos y tenemos un concepto altamente desarrollado de la autonomía por razones históricas, que el nuevo académico nos explica con especial claridad.

No podemos compararnos con España, cuna de varios idiomas, y confluencia de culturas. En ese reino existen varias naciones que integran un solo Estado y tienen sus autonomías. Los catalanes y los gallegos tienen diferente idioma, y los vascos otro totalmente distinto, y todos ellos rodeados por los hablantes del castellano el idioma dominante.

En Venezuela todos hablamos el castellano; y los indígenas, que podrían reclamar para ellos la condición de nación que no les dio la Constitución, sino de pueblos, tienen otra lengua y sin embargo forman parte de la nación venezolana.

La parte escogida de su trabajo para expresarla aquí como discurso, es indudablemente un análisis diáfano que nos lleva de la mano por toda la estructura de poder desde la provincia colonial hasta el actual estado federal descentralizado, el cual reconoce expresamente las autonomías de los estados de la unión.

En esta relación de hechos y circunstancias, se evidencia la pugna permanente de Maracaibo, y después el Zulia, de hacerse independiente del poder central en cuanto a su gobierno y administración sin dejar de pertenecer a Venezuela, salvo hechos puntuales de separación e independencia.
Por supuesto que hubo intentos separatistas. José Domingo Rus en 1812 presiona a las Cortes de Cadiz para la separación absoluta de Maracaibo del resto de Venezuela.

La declaración del 28 de Enero de 1821 del Ayuntamiento de Maracaibo al constituirse en República Democrática, pudiera entenderse como independencia para integrarse a la unión colombiana creada por Bolívar.

En 1835 la insubordinación de Francisco María Navas para oponerse al gobierno de Caracas por irrespetar la forma federalista.

Luego los intentos de crear el Estado Soberano del Zulia impulsado desde Colombia.

Nos recuerda Sánchez Meleán a los caudillos zulianos Sutherland y Pulgar quienes propugnaban por asumir la soberanía original.

No hay duda que el Zulia tuvo que luchar siempre contra el asfixiante centralismo y esta lucha no cesa.
Afortunadamente, todas las tendencias serias de separación e independencia han cesado, aun cuando algunos digan que subterráneamente se trabaja por tal propósito.

Y el mismo Sánchez Meleán no los afirma, luego de este recorrido por todos los hechos históricos que ponen al Zulia de relieve como adalid de las autonomías conquistadas desde la creación de la Federación de derecho, y de hecho desde la antigua Provincia de Maracaibo en 1680.

En efecto dice:

“Hoy debemos tener bien claro, que los zulianos creemos firmemente en la unidad nacional. En realidad, desde comienzo del siglo XX, hemos superado las tendencias separatistas, independentistas, o secesionistas del siglo XIX, para asumir ahora la gran tarea de hacer realidad nuestro derecho a la autonomía política, administrativa y fiscal. Hoy, al iniciarse el siglo XXI, tenemos bien claro, que si el siglo XIX fue el siglo del federalismo caudillista y militarista, y el siglo XX el siglo del centralismo creciente, el siglo XXI tiene que ser el siglo del Estado Federal descentralizado, del Nuevo Federalismo, que la Constitución de 1999 no resolvió en lo mas mínimo. En consecuencia, nada ni nadie puede impedirnos el ejercicio del derecho a la autonomía en el manejo del poder, como estado de la federación.”

Finalmente, el académico recibido hoy nos invita a poner en marcha cuatro tareas:

1.- Defender a toda costa integridad de nuestro territorio. No podemos seguir cediendo territorio. Denuncia Sánchez Meleán la llamada “geometría del poder”, rechazada por el pueblo el pasado 2 de Diciembre.
2.- Ejercer a plenitud el derecho a la autonomía. Con ello, afirma que con este derecho debemos sustituir el separatismo del pasado.
3.- Transformar radicalmente la educación para ser pioneros en la sociedad del conocimiento.
4.- Un desarrollo humano sostenible. No podemos, expresa, continuar con una economía propia del siglo pasado. Y con una frase elocuente nos dice: “Generado tanta riqueza, no podemos seguir acumulando tanta pobreza.”

Todos debemos asumir estas tareas desde cualquier posición que tengamos en la sociedad zuliana y lograr que nuestro estado-región se convierta en ejemplo de autonomía, descentralización y nacionalidad venezolana en una verdadera república federal.

Termino mi contestación diciendo bien fuerte que somos una sola nación: Venezuela.

Que Venezuela nació aquí en los palafitos que observó Américo Vespucio junto a Alonso de Ojeda.

Que Venezuela quedó libre al fin en las costas del Milagro, aquí mismo, cuando Padilla y Manrique derrocaron al último bastión español.

Por tanto, nosotros somos Venezuela.

Y el hecho de que se pretenda diluir al Zulia y arrebatarle su autonomía en aras de una doctrina sacada del basurero de la historia, no nos hará renunciar a nuestra condición de venezolanos y zulianos.

Si a aquel que nos quiso borrar del mapa y convertir a Maracaibo en simple caserío y a un caserío en capital, la historia lo recluyo a una especie de degredo político, el que venga con la misma intención sufrirá las mismas consecuencias.

La historia no perdona. Y sin venganza, salvo la que un conocido periodista llevó a cabo contra el gobernante manganzón en Paris, el dedo acusador del Zulia caerá sobre los gobernantes que pretendan esclavizarnos con doctrinas antinaturales rechazadas por los pueblos.

Bienvenido el profesor Jorge Sánchez Meleán como académico. Pase usted, estoy seguro que dará brillo a la Academia.

Muchas gracias.

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