“LA LUCHA DE MARACAIBO POR LA INDEPENDENCIA” por Antonio Márquez Morales

AUTOR Agencia Literaria

DISCURSO DE INCORPORACIÓN DEL DR. ANTONIO MÁRQUEZ MORALES A LA ACADEMIA DE HISTORIA DEL ESTADO ZULIA, COMO MIEMBRO DE NÚMERO

LA LUCHA DE MARACAIBO POR LA INDEPENDENCIA

I

Agradecimiento y aclaratoria.

Punto previo. ¿Discursos largos o cortos? En mi libro Cuentos de la Historia, también conocido como Gallo Bolo y otros cuentos más, al bosquejar la personalidad del más grande presidente de los Estados Unidos de América –en mi opinión– Abraham Lincoln, narraba lo siguiente:

“En 1863 luego de la batalla de Gettysburg, un sector del campo de batalla se convirtió en cementerio nacional y allí el Presidente Lincoln pronunció su célebre discurso que duró sólo dos minutos. El orador de orden fue un antiguo rector de Harvard, Everett. Habló durante dos horas y nadie recuerda lo dicho. Lincoln finalizó su breve mensaje prometiendo “que los muertos no habrán caído en vano, y que con la ayuda de Dios esta nación llegará a obtener una renovación de libertad, y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no se borrará de la tierra.”

Por supuesto, este discurso no durará dos minutos pero no pasará de media hora.

Como es de suyo pertinente, comienzo por agradecer a los distinguidos señores miembros de la Academia de Historia del Estado Zulia esta designación como miembro de número de tan ilustre corporación. He sido echador de cuentos que se encuentran en las honduras de la historia menuda de mi ciudad y de otros lares. Prueba de ello son los centenares de artículos publicados en la prensa local y convertidos en libros de cuentos y anécdotas, muy poco leídos por cierto debido a razones ya casi obvias. Me he aventurado un poco en publicar algunos cuentos literarios, basados en hechos históricos vernáculos. Por otra parte, como docente universitario regenté cátedras de historia de las ideas políticas, tanto en la Universidad del Zulia como en la Rafael Belloso Chacín, y afortunadamente pude compilar un texto de esta asignatura que sirve de consulta a los alumnos que la estudian. He escrito otros 11 textos de diferentes disciplinas, vinculadas a la docencia que por casi tres décadas desempeñé en la universidad.

No caeré en el lugar común de decir que no merezco esta alta distinción intentando ser modesto, que a la larga sería lo contrario.

Lo que sí es cierto es que no vengo a ocupar este sillón para presumir y hacer ostentación del mismo. Tampoco quiero aparecer señalado por nuestro Señor Jesucristo  (Marcos: 12,38-40) cuando dijo: “Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas  y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad”.

De joven uno anda apartando obstáculos para surgir y sumando credenciales al currículum vitae,  pero ya al final del ciclo vital no tiene objeto ese afán.  Vengo a cumplir los deberes que impone el cargo, y a colaborar en lo que esté a mi alcance.

 

II

Mi predecesor.

Me ha correspondido suceder en el sillón No. 5 al Dr.  Rafael  Reátegui Cárdenas, quien nació en Iquitos, Perú el 23 de septiembre de 1921. Se graduó de médico veterinario en la Escuela Nacional de Ciencias Veterinarias, en Lima, Perú, en 1945. Se desempeñó como profesor en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, Perú, en la Universidad Autónoma de San Carlos, Guatemala y en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana. Tuvo una larga residencia en el estado Zulia donde fue profesor de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad del Zulia hasta su jubilación. Allí realizó investigaciones sobre su especialidad,  la anatomía  de los animales domésticos y fue director de la revista científica de la misma Facultad, en sus primeros cuatro números (1991-1992), la cual hizo circular internacionalmente. Fue  miembro de las asociaciones  de Médicos  Veterinarios en Perú, Guatemala y Venezuela, cónsul ad honorem del Perú en Maracaibo durante siete años y presidente del Club de Leones de Maracaibo-Central. Se  interesó por la historiografía y la figura de Simón Bolívar, y se desempeñó como miembro directivo de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Centro Correspondiente del estado Zulia, y se incorporó como miembro de número de esta corporación en 1995 y presidente encargado de la misma, a la muerte del académico Dr. Gastón Montiel  Villasmil. El Dr. Reátegui recibió varias condecoraciones y reconocimientos. Publicó entre otras obras, Aparato Circulatorio y Sistema Nervioso de Canino (1987) y La Batalla de Ayacucho Poema de Gloria escrito en la Pampa de la Quinua (1995).

 

III

La histórica lucha del Zulia.

Ha sido una eterna lucha que no cesará jamás. Desde los albores de la formación de los continentes, cuando esta porción de tierra y agua que es hoy el Zulia, era solo agua, y de la entraña misma del mar pugnaba por salir a la superficie la mano de tierra que circunda al golfo y al lago, se dio inicio a la lucha física por ser septentrión meridional del nuevo mundo, y luego en la  prehistoria, asiento de tribus disímiles, de variada lengua, hermanadas o enfrentadas entre si, formadoras de los primeros núcleos humanos los cuales, sin solución de continuidad, son el origen de la mezcla actual de los pobladores de Maracaibo y del Zulia. Continuó la lucha por ser, por estar, por conquistar, por defender el territorio, por construir sociedades, por generar identidades y ser distintos en la diversidad y autónomos en la unidad de la nación. Desde entonces la lucha continúa.

Es la lucha histórica del Zulia y Maracaibo por elevarse más allá de las pequeñeces aldeanas para ser fuerza y motor del progreso civilizador de Venezuela.

Los indígenas lucharon por mantener como propio el territorio al cual llegaron miles de años antes. Los llegados después, europeos y africanos, por asentarse a la fuerza unos, traídos por la fuerza los otros. Y así una permanente lucha que dio a luz al pequeño género humano que somos, al decir del Libertador.

Pues esto que somos hoy, moldeado desde hace cinco siglos, hoy continúa luchando por mantener esa identidad que la mezcla de culturas creó a sangre y fuego al comienzo de la nacionalidad.

Los criollos maracaiberos ya dueños de su lar sin gobernarlo, tomaron en sus manos la bandera de la libertad y de la independencia, y con determinación y sin cejar en el empeño, no pararon de conspirar para crear la república democrática.

Por ello nos preguntamos:

¿Hubo ausencia de Maracaibo en la lucha por la Independencia?

Expresa Don Fernando Guerrero Matheus, fallecido miembro de número de esta corporación, en la Introducción al texto Maracaibo a Principios del Siglo XIX, que contiene la “Refundición de las obras tituladas Agüere Pro Patria y Maracaibo representado en todos sus ramos de José Domingo Rus”, lo siguiente:

“Por razones o sin razones no aclaradas suficientemente todavía, la Provincia de Maracaibo se mantuvo ausente, por buen tiempo,  del movimiento orientado en escala nacional hacia la independencia y hacia la liberación del dominio español. Así, y entretanto la mayor parte del país se había convertido en campo y teatro de espantosa y sangrienta lucha y  sus mejores reservas humanas,  sociales y económicas se entregaban al sacrificio  en aras de aquellos ideales, en la provincia de Maracaibo el remansado ritmo de la vida pública y privada daba la impresión de habitarse en otro mundo de distante destino y de silenciado ámbito, de vez en cuando alterado por alguna aislada o inoportuna demostración de calculada impaciencia mejor que de espontánea rebeldía.”

Pues en respuesta al ilustre y antiguo Cronista de Maracaibo, afirmamos que sí hay razones –y no sinrazones—que impidieron a la Provincia de Maracaibo declararse efectivamente libres de la monarquía española  e incorporarse al movimiento de emancipación e independencia iniciados en Caracas el 19 de abril de 1810 y con la declaración firmada el 5 de Julio de 1811, hasta que el 28 de enero de 1821, removidos los obstáculos que frustraron todos los movimientos anteriores y establecidas las condiciones objetivas necesarias, Maracaibo se declara República democrática y se adhiere a la República de Colombia.

No es cierto por otra parte, que Maracaibo “se mantuvo ausente, por buen tiempo, del movimiento orientado en escala nacional hacia la independencia y hacia la liberación del dominio español.”, como lo afirma Guerrero Matheus. Existen indubitables hechos históricos, con pruebas en los expedientes instruidos por las autoridades españolas, contentivos de las investigaciones y consecuentes castigos aplicados a muchos patriotas maracaiberos, que casi todo el primer cuarto del siglo XIX estuvieron conspirando para derrocar al régimen colonial.

 

Los levantamientos indígenas se suscitaron a partir de 1600.

La rebeldía de los indios, de los pardos y de los criollos o blancos de Maracaibo, fue constante desde casi la fundación de las ciudades del lago, Maracaibo, Gibraltar, y otras villas;

 

Los otros levantamientos. Los pardos.

Diferente a la razón indígena, una buena parte de los criollos y pardos, integrados en la sociedad maracaibera de la época, se levantan en contra del poder español para independizarse de él y establecer una régimen republicano, pero guardando los valores propios de las sociedades creadas en nuestro medio, bajo el influjo de la religión, del derecho y de la historia de la hispanidad. Prueba de ello es que muchos españoles peninsulares estaban de acuerdo con la independencia conservando esos valores.

Para  febrero de 1799, según nos refiere el historiador y académico Vinicio Nava Urribarrrí, los vecinos del pueblo de Santa Rita intentan deponer de su cargo a su Justicia Mayor Bernardino de Oquendo.

En marzo de ese año el mulato maracaibero Francisco Javier Pirela, Subteniente de una Compañía de pardos, encabeza la revolución que debía estallar la noche del domingo 19 de marzo de 1799. Horas antes es denunciada por el Cabo Juan Tomás de Ochoa. Como apoyo a esta sublevación, en contra del gobierno español, Pirela contaba con las goletas “El Bruto”, “La Patrulla” y “La Arquelin, fondeadas en la bahía, las cuales habían pedido puerto con el pretexto de comprar víveres. Los Jefes y tripulación de estos navíos eran franceses, y venían de cumplir similar tarea en Cartagena de Indias; pero antes de entrar a Maracaibo, llegaron a las costas guajiras y les dejaron a los indios dos cañones y fusiles, enseñándoles sus manejos, pues en el plan entraba atacar simultáneamente al Castillo de San Carlos.

 

Los blancos criollos.

Pero no quedó allí la persistencia de los criollos maracaiberos. En 1801  apareció propaganda subversiva en las iglesias de Maracaibo y en los postigos de casas familiares. Los autores no pudieron ser descubiertos por las autoridades españoles.   En 27 o 28 de diciembre de 1808 circuló un Manifiesto Revolucionario de Los Hijos de Maracaibo, cuyo texto no se conserva, pero es referido en la denuncia pública que hizo el Gobernador realista Fernando Miyares, oriundo de Cuba, al fijarse en la esquina de la Administración de Correos el escrito subversivo; El pasquín, como lo denominó Miyares en su arenga, causó gran efecto,

 

Blancos criollos con el apoyo de los negros esclavos y campesinos.

En ese afán de echar a los españoles del poder político, los maracaiberos comprometidos con la causa independentista organizan, en 1812,  otro movimiento insurgente.

Ahora, con el fin de disimular la conspiración, los blancos criollos fundan un centro católico bajo el nombre de Escuela de Cristo, que tenía su asiento en el templo de Santa Ana. Allí se reunían los principales directores: doctor Dionisio Torres; Juan Evangelista González;  Crisóstomo Villasmil; León de Campos; Juan Bta., José Joaquín y Marcelino Vale; y otros tantos que aparecen en la relación que nos da Medina Chirinos en su libro. Clandestinamente, el 1 de Marzo de 1812, los conjurados hicieron circular una  Proclama, hecha a pluma, no hay que olvidar que en Maracaibo no hubo imprenta sino hasta 1821. Los negros del Marqués de Perijá entraron en el movimiento a cambio de que se les diera la libertad, y de La Grita bajarían 150 campesinos a  unirse a los patriotas de Gibraltar

 

Gibraltar se alza en 1813.

Pero no solo era Maracaibo el escenario para las conspiraciones tendentes a deponer al gobierno. En Gibraltar, se fraguaba un nuevo movimiento bajo la dirección  de Juan Evangelista González.  Era este hombre un decidido patriota que luchó siempre a favor de independizar a Maracaibo, gran provincia que llegaba hasta los confines del lago.

Cuenta Medina Chirinos que en julio de 1813, los habitantes de Gibraltar, jurisdicción del Zulia, rechazan al nuevo Gobernador enviado por Miyares, y surgen amenazas y voces contra el Gobierno español. José Gavino Vera, que era el Alcalde de Gibraltar, llegó a los hechos del tumulto contando con los peonajes de El Parral, Bobures, Ceuta y el de otros caseríos. Don Andrés José de Urdaneta, que se 1lamaba así el nuevo Gobernador, tuvo que reembarcarse para Maracaibo, y Vera continuo en su puesto.

1814: Urdaneta en Valencia y sus paisanos en Maracaibo.

Mientras el General Rafael Urdaneta elevaba su estatura como uno de los mas conspicuos libertadores de Venezuela, en ese año sus paisanos no cejaban en tomar el poder en Maracaibo para declarar la República.  Como es sabido, en 1814 la situación de los patriotas era desesperada. Recordemos el famoso sitio de Valencia. Bolívar le había dicho a Urdaneta que podría perderse la República, como a la larga ocurrió.

Ofrece el Libertador socorrer a Urdaneta con el ejército de Oriente al mando de Mariño, y afirma que batirán a Boves antes de llegar a Valencia. Todo ello porque Bolívar le dice al héroe zuliano: “Defenderéis a Valencia, ciudadano General, hasta morir; porque estando en ella todos nuestros elementos de guerra, perdiéndola se perdería la República”. Jamás orden alguna fue mejor cumplida.

Tenía Urdaneta en Valencia, en abril de 1814,  solo 280 hombres, y cercado por 4.000 realistas. Si leemos a Baralt inflamaremos nuestro pecho de patriotismo al recordar como aquel grande hombre sitiado en esas condiciones asume la orden de Bolívar.

Al mismo tiempo en Maracaibo, el Teniente General Ramón Correa estaba en la ciudad capital desempe­ñando el cargo de Jefe militar de la Provincia, cuando los patriotas de Maracaibo, los mismos perdonados los años 10, 11 y 12, los que aun permanecían escondidos y los nuevos conspiradores, tramaron otra revolución contra el Gobierno de Fernando VII.

Esta debía estallar el 2 de mayo de 1814. Es significativo que el jefe de este golpe o revolución lo fuera el médico español José María de Sierra, recién llegado a la ciudad junto a otros médicos peninsulares. Es indudable haber sido influido por los maracaiberos republicanos.

 

Los patriotas, sean pardos o blancos americanos o españoles, se alzan en 1817.

Carlos Medina Chirinos nos cuenta, tomando la información de los expedientes sustanciados por las autoridades españoles, de una nueva revolución. La tenacidad maracaibera no descansaba. En la conspiración se encuentran, tanto los que habían tenido que huir, los que se hallaban ocultos, como los mismos que se mostraban indiferentes, o fingían de rea1istas, De ahí que en marzo de 1817, el Gobernador de Maracaibo, Teniente coronel Pedro González Villa, conjura una nueva revolución y procede a encarcelar a los señalados como autores, y a los que considera sospechosos. Como en casi todas estas conspiraciones patriotas surge el delator. Ahora lo es Juan Francisco Villasmil, como lo dice el mismo Gobernador en el primer folio del Expediente respectivo. Por las declaraciones se establece que los republicanos iban a dar el grito de Independencia el 4 de marzo de 1817; contaban con el Cuartel de Artillería, y también con la Guardia de Marina. Los esclavos se sublevarían, matando a sus amos.

28 de enero de 1821.

Después del fallido golpe del 4 de marzo de 1817, para noviembre de 1819, asume la Gobernación de Maracaibo Feliciano Montenegro Colón, en sustitución de Pedro González Villa.

El germen republicano ha crecido y casi todos los blancos criollos y españoles no apoyan al Gobernador.

El 28 de abril de 1820, de acuerdo con Morillo, Montenegro Colón reemplaza las milicias blancas, que ya no le son afectas, por caballería e infantería pardas de Sinamaica y Perijá. Los blancos mantuanos protestaron y se enfrentaron  al Gobernador. Éste los desafió a la lucha.

El Obispo Lazo de la Vega intervino a favor de los blancos y al final hubo de salir a Trujillo amenazado por el gobierno español.

Y como principio del fin del régimen colonial, los catalanes y vizcaínos, que siempre se habían opuesto a las ideas de los republicanos, se le enfrentaron al Gobernador.

El Pronunciamiento se hizo así: tan pronto como llegó a Maracaibo la noticia de haber jurado el 9 de marzo de 1820, Fernando VII la Constitución de Cadiz de 1812, a lo cual se había negado por su contenido liberal, se reinstaló el Cabildo de Maracaibo y asumió su antigua autoridad, después de varios años de no reunirse. Entonces fue cuando el último Gobernador realista, Feliciano Montenegro Colón, abandonó obligadamente su puesto y se fugó por los Puertos de Altagracia.

He aquí el Acta del Cabildo, la cual tomamos de la publicación que hace El Correo del Orinoco el sábado 7 de abril de 1821. Hemos conservado el texto tal como fue impreso, en el castellano de la época,   y manteniendo las minúsculas y mayúsculas, que en otros textos difieren.

“El Ciudadano Francisco Delgado, Gobernador Polí­tico, Intendente y Comandante Militar, provisionalmen­te a nombre del pueblo. Hago saber al Público la Acta siguiente.

El M. Y. A. de esta Ciudad de Maracaybo, a 28 de Enero de 1821; reunido en Cabildo abierto en la sala consistorial para tratar y resolver lo que sea más conveniente a la salud publica, orden y gobierno de este pueblo, después de discutir y conferenciar lo que cada uno de sus individuos tuvo a bien disponer sobre el tocado objeto, teniendo en consideración que siendo la primera mas noble en su representación poner y resti­tuir al pueblo en el uso y goze de su libertad soberana, para darse el Gobierno que le sea mas grato y conveniente; cuando se halla convencida esta corporación del anonadamiento y degradación política en que el gobierno de España mantiene a los pueblos de America,  que restan bajo su ominosa dominación, solo por el sistema opresivo de sus mandatarios, a tiempo que es ocioso demostrar la impotencia que ha tenido, tiene, y tendrá siempre la España de dar la felicidad a este grande y distante continente; acordó este M. Y. A. que protestando coma protesta ante el ser supremo la sinceridad y justicia de sus sentimientos, debe en su conse­quencia declarar como declara al pueblo de Maracaybo libre e independiente del gobierno español, qualquiera que sea su forma desde este momento en adelante; y en, virtud de su soberana libertad se constituye en República democratica,  y se une con los vinculos del pacto social a todos los pueblos vecinos y continentales, que bajo la denominacion de República de Colombia defien­den su libertad e Independencia segun las leyes inprescriptibles de la naturaleza:  publiquese el presente acuerdo por bando a son de caxa, repique de campanas y todas las demostraciones de gozo y alegria que tenga a bien prevenir el ciudadano Francisco Delgado, a quien provisionalmente, y hasta que la autoridad de la República organize el gobierno de este pueblo, se le encarga a nombre de él, del Gobierno Politico, Militar e Inten­dencia para que sostenga su libertad e Independencia, y cuide de su seguridad y tranquilidad. Asi lo proclama este pueblo reunido en la Plaza publica, y los Padres de familia y demas personas que quisieron entrar en la Sa­la de Cabildo.

Bernardo de Echeverria, Presidente.—Regidores.– Manuel Benites,– Bruno Ortega,–José Ignacio Gonzales Acuña.—José Maria Lusardo.—Ignacio Palenzuela.—Miguel Vera.—Manuel Ramírez sindico primero.—Juan Ignacio Suarez, Procurador.—Mariano Troconis, Secretario.”

Y a renglón seguido El Correo del Orinoco reproduce la declaración del Gobernador provisional, Francisco Delgado.

Por primera vez en un documento oficial del Ayuntamiento de la ciudad de Maracaibo se lee al final “11º”. Once años de la fecha del pronunciamiento del 19 de abril de 1810.

IV

Razones que dilataron el pronunciamiento final de Independencia de Maracaibo

Este relato  –producto de las lecturas de crónicas de los historiadores y de los documentos que las sustentan–  de los levantamientos, o movimientos de independencia, que gran parte de la elite maracaibera protagonizó –fueren criollos o españoles, o bien pardos–,  demuestra como no hubo retardo o reticencia de los republicanos por zafarse del poder español. El triunfo definitivo de las ideas independentistas en fecha posterior a la de las otras provincias no obedece sino a causas o razones que en nada empañan el empeño maracaibero de ser libres en una patria propia.

El aislamiento geográfico de Maracaibo.

Se ha querido establecer como una causa o razón, la situación de ciudad embotellada de Maracaibo. Dice Medina Chirinos:

“Maracaibo es una ciudad embotellada, a la que le entra la civilización por el gollete de la Barra; no así La Guaira, Coro, Puerto Cabello, Cartagena, Guayaquil, El Callao, Buenos Aires, Montevideo, Valparaíso, Veracruz, La Habana, puertos abiertos y por lo tanto accesibles al flujo y reflujo de la cultura univer­sal”.

Conforme a esto, las elites de Maracaibo era menos propensas a recibir ideas e informaciones sobre los movimientos que se sucedían en otras partes del mundo que pudieran influir en su comportamiento como sociedad.

La ignorancia profunda de la población de Maracaibo.

Para otros historiadores, otra razón sería la dificultad de los revolucionarios maracaiberos de lograr convencer al pueblo de independizarse de la corona española e incorporarse como provincia a la República, reside en la ausencia de instrucción para todas las clases que integraban aquella sociedad presa en la cárcel de la ignorancia.

De modo que Maracaibo era prácticamente analfabeta, con la excepción de unos cuantos nobles y blancos, tanto criollos como peninsulares, que habían estudiado en la Metrópoli, en Caracas o Bogotá.

Un ejercito español numeroso acantonado en Maracaibo.

En 1799, cuando el levantamiento del subteniente  Pirela, habían 400 veteranos; en 1810 tenia el Gobernador Miyares 900 entre milicias blancas y pardas, con fuertes destacamentos en el Castillo de San Carlos, los Puertos de Altagracia y Gibraltar; al final de 1819, el Gobernador Montenegro Colon contaba con 1200 soldados.

Tardanza en entrar en combate los ejércitos republicanos para liberar a Maracaibo.

Se afirma igualmente que nunca se decidió ayudar directamente a liberar a Maracaibo con las tropas patriotas.  La campaña se declaró para incorporar a Maracaibo a la República. Sin embargo, se le dio prioridad a otras provincias y a la Nueva Granada.

Creemos que esta tardanza, que culmina con la entrada de la División de Heras enviada por Urdaneta, obedece a las otras causas, como el fuerte ejercito realista y la dificultad geográfica de entrarle a Maracaibo.

 

Disminución de su relativa autonomía e identidad regional.

Esos criollos de la clase alta, que estaban al frente de órganos de poder local, y dirigían el comercio y la producción, bien pudieron estimar, que abrazarse a la causa de la Independencia, que era la causa de Caracas, su ciudad rival, entrañaría una pérdida de la relativa autonomía de que disfrutaban y enervaría la identidad regional resguardada por su situación geográfica y por la distancia que los separaba de la Metrópoli española.

En este sentido, afirma el historiador Germán Cardozo Galué en su escrito “La Región Histórica” (Consideraciones preliminares sobre el occidente venezolano), “Antes de producirse, en vísperas de la Independencia, la integración político-administrativa del territorio de Venezuela –a través de instancias como la Capitanía General, Intendencia de Ejército y Hacienda y Real Audiencia—las antiguas provincias españolas de Maracaibo, Caracas, Cumaná y Guayana, desarrollaron durante tres siglos sus propios medios de producción y de vida, crearon sus centros inmediatos de gravitación económica al amparo de la relativa autonomía a que las forzaba lo lejano de las capitales administrativas (Bogotá, Santo Domingo o Lima), dando así origen a la formación de regiones históricamente diferenciables

Los intereses económicos.

“… la dependencia servil de Caracas, cuyo carácter de metrópoli parece que se había propuesto sumergir a Maracaibo en la apatía más insufrible, para que debilitada en sus negocios e intereses agrícolas, viniese un día en que no pudiera presentar su honrada defensa a las seducciones escandalosas con que la ha tentado tantas veces, aunque sin fruto, por el patrimonio de sus mayores, que han sabido sostener y acreditar sus descendientes en la época actual, sin armas, sin giro en sus negociaciones, sin hombres en sus tropas, obstruida y sofocada toda su extensión interior, y lo que es más, sin auxilios de la Península, pues hasta hoy no se ha remitido un soldado ni un fusil”.

Esta contundente declaración de José Domingo Rus, diputado de Maracaibo ante las Cortes de Cádiz, nos da la medida de lo fuerte que eran los intereses económicos de los notables maracaiberos.

Someterse a Caracas no era muy atractivo para quienes se sentían iguales a la capital y dirimían sus asuntos sin interferencias que no fueran las de la Metrópoli, bien lejos por cierto.

Consideramos pues, como otro elemento o factor influyente en la tardanza en incorporarse un mayor número de notables maracaiberos a la independencia, los intereses crematísticos que no pueden faltar a la hora de averiguar las causas del comportamiento de las clases sociales.

V

La Lucha Continúa

Señoras y señores, este relato de la lucha de los maracaiberos, marabinos o maracuchos, al fin y al cabo las últimas son castizas también,  de comienzos del siglo XIX por ser libres y formar parte de la nueva patria, y las razones de su comportamiento en esos tiempos de cruento y doloroso nacimiento republicano, nos da, hasta cierto punto, la medida de lo que somos y seremos, y la lucha que debe continuar ahora, que como hace 43 años expresó mi maestro José Antonio Borjas Sánchez en la graduación de la primera promoción de la Facultad de Humanidades de LUZ,

“los graduandos de este día, primera cosecha que brinda la Facultad de Humanidades y Educación, a los cuatro años de su nacimiento, han contraído hoy el compromiso de no desmayar jamás en el esfuerzo de mantener inmarcesibles los postulados que alientan las humanidades. Sobre todo en esta hora marcada por el signo de Calibán.”

Calibán es aquel monstruo de LA TEMPESTAD de Shakespeare, que es la fuerza brutal obligada a obedecer a un poder superior (Ariel), pero siempre en rebeldía contra él.

Recordemos a Rodó:

“Ariel, genio del aire,  la parte noble y alada del espíritu. Ariel es el imperio de la razón y el sentimiento sobre los bajos estímulos de la irracionalidad; es el entusiasmo generoso, el móvil alto y desinteresado en la acción, la espiritualidad de la cultura, la vivacidad y la gracia de la inteligencia, —el término ideal a que asciende la selección humana, rectificando en el hombre superior los tenaces vestigios de Calibán, símbolo de sensualidad y de torpeza, con el cincel perseverante de la vida.”

Sea que identifiquemos a Calibán como la barbarie, o que represente al materialismo; o  como describe el filósofo mejicano Leopoldo Zea la relación de Calibán y Próspero:

“….La tempestad, encuentro entre Próspero y Calibán, entre el conquistador y colonizador y el conquistado y colonizado; los esfuerzos y desesperación de Próspero por imponer a Calibán su propio lenguaje, esto es, el significado de su dominio para que Calibán lo acepte, y la resistencia de Calibán para aceptar como propio el lenguaje del hombre que le ha despojado, esclavizado y encadenado, haciendo por el contrario de tal lenguaje maldición, esto es, instrumento para su propia liberación, con enojo de Próspero … La resistencia, la subversión, la conspiración, no son obra del supuestamente monstruoso Calibán, sino del propio Próspero”. Citado por Liliana Weinberg.

En fin, como lo vemos nosotros hoy, los signos de Calibán son la pobreza, el colonialismo, el totalitarismo, el imperialismo, el terrorismo, el militarismo, la ignorancia, el pensamiento único, muchos instalados desde antaño en nuestras sociedades. Seguimos en su presencia, y comprometidos con Borjas Sánchez, no cejaremos en el empeño de enaltecer los postulados de la Justicia, de la Libertad con Igualdad, de las Humanidades y del Derecho,  y de hacer triunfar a Ariel sobre Calibán.

Y la lucha de Maracaibo y del Zulia continúa, ahora que vientos de fronda anuncian la disolución de los estados por células alimentadas mediante las goteras del petróleo, especie de guzmancismo del siglo veintiuno, contra la unión federal venezolana.

No podemos desmayar, seamos tanto o mas tenaces que los maracaiberos del siglo XIX, en la defensa del gentilicio zuliano y de nuestra identidad que es la venezolana.

Gracias a todos.

Maracaibo, Enero de 2007.

Este folleto se imprimió en los talleres de Editorial Astrea  en Enero de 2007, con un tiraje de 100 ejemplares. Maracaibo-Venezuela

 

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