Autor colombiano explora el mundo de la prostitución en “Princesas en Ámsterdam”

AUTOR Agencia Literaria

El escritor colombiano Manuel José Rincón se refugia en la literatura para escapar del mundo real y entenderlo desde la ficción, y ahora arroja luz sobre el oscuro mundo de la prostitución y la trata de personas con su novela “Princesas en Ámsterdam”, que da una mirada más humana al fenómeno.

Rincón entró en el mundo de las letras por la vía del periodismo, pasó al cuento y luego a la novela para abordar un crimen que “muta constantemente” en “Princesas en Ámsterdam”, publicada por Taller de Edición Roca y presentada esta semana.

“La literatura es una manera de escaparme del mundo y buscar entenderlo desde la ficción. Nos invade la corrupción, el mal ejercicio de la política, la ilegalidad y la insensibilidad”, afirma en una entrevista con Efe.

Esa percepción la pone de manifiesto en la novela, que retrata “las relaciones de poder y un machismo que genera violencia frente a lo femenino y frente a las mujeres que ejercen la prostitución”.

“Princesas en Ámsterdam” es la historia de tres mujeres, la colombiana Marina, la dominicana Carmen y la tailandesa Noi Awi, cuyos mundos paralelos acaban convergiendo en un solo camino, el de la prostitución en Europa, concretamente en Madrid y Ámsterdam, donde cada una de ellas intenta escapar de ese infierno y encontrar la salvación a su manera.

Según el autor, esa salvación la encuentran de cierta manera en “el arte, que hace a los seres humanos mejores personas o les ayuda a sobrellevar las durezas de la cotidianeidad”.

“En este caso la tailandesa se inventa un cuento para refugiarse en un mundo imaginario; la colombiana tiene necesidad de encontrar la verdad sobre las masacres de los paramilitares en Trujillo, un pueblo del Valle del Cauca, y para ella es fundamental la memoria y la verdad para poder perdonar, y la dominicana vence su encierro mediante la lectura de ‘Diario de Anna Frank'”, explica.

La novela, narrada en tercera persona, no es un simple relato de las desventuras de las tres mujeres, sino “que invita a tener una mirada mucho más humana sobre la prostitución”, que no es solo la femenina, y la complejidad de las relaciones personales.

“Ellas son seres humanos que sienten, que sueñan, que tienen ilusiones, pero por circunstancias de la vida terminaron en redes de trata de personas”, añade.

Al igual que lo sucedido en su vida, en la que el periodismo lo arrastró hasta la literatura, “Princesas en Ámsterdam” hizo el mismo recorrido pues la idea le surgió en los años 90, cuando Rincón era corresponsal en Bruselas del diario El Espectador y en un viaje a la capital holandesa conoció las cabinas del Barrio Rojo.

“Originalmente pensaba en escribir una crónica, investigué sobre el tema y aunque nunca la hice, el asunto me quedó en la cabeza y años después vi que los personajes y la historia daban para un libro”, afirma.

Por ser un tema tan sensible, Rincón escarbó durante años con la rigurosidad de un buen periodista en muchas fuentes y documentos hasta que tuvo montones de datos y material en las manos y decidió que era la hora de sentarse a escribir.

“Soy un escritor de tiro lento, que me demoro en publicar en la medida en que soy perfeccionista y me exijo mucho en el uso del lenguaje”, dice Rincón, que dedica a este oficio las primeras horas del alba antes de compaginarlo con el de periodista.

Rincón reconoce que novelar un drama como el de la trata de personas no va a disminuir ese fenómeno, pero sí sirve para dar relevancia a un delito tan antiguo como la humanidad misma, “un crimen que es muy lucrativo, el tercero en el mundo después del tráfico de armas y de drogas”.

“Por más que se combata, este es un delito que está en permanente mutación y encuentra otras maneras de subsistir. En el fondo la novela invita a aunar esfuerzos tanto de autoridades nacionales como de organismos internacionales porque este es un crimen que atraviesa la fronteras”, sentencia.

Jaime Ortega Carrascal

[Fuente: Diario.es]

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