“Confía” por Karem Suárez.

AUTOR Agencia Literaria
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Cuando estaba en Montevideo, Uruguay, sólo pensaba en caminar por el verde de mis parques. Le pedía a mi expareja que me llevara al campo, a un sitio a donde desintoxicarme de tantas preocupaciones y ansiedad. Pero en Montevideo, están las estaciones y yo no entendía tanta belleza, porque el frío no era mi aliado y yo sólo extrañaba mi Sol caribeño,  que tanto, me molestaba en un tiempo, así que en razón de las circunstancias no pude ir a ver  los bellos pastizales y viñedos uruguayos.  Confiaba en regresar y bañarme con el arcoíris del Parque de La Llovizna, ese parque donde sientes que hay paz y felicidad, donde los cielos tienen la fuerza de Madre Tierra, dónde siento que Dios hizo el paraíso para una ciudad que yo pensaba plástica. Pero la vida da sorpresas estremecedoras. A mí regreso, luego que tuve que venirme por causas insólitas que ahora las comprendo mejor y me hace feliz, estar aquí y ahora. Vivo en una alegría sublime. Desde mi casa, puedo oír los pájaros cantar, así sé que ha amanecido. Puedo escuchar las águilas cantar, los loros volar, los grillos chillar y ver el vuelo de las golondrinas migrar. Y cuando llego al Parque La Llovizna, me inundo de su belleza, porque sólo encuentro paz y serenidad. Entonces pienso, que hay que confiar, confiar que a pesar de las adversidades, y de las tragedias humanas, la vida te regala cosas que solamente tienes que estar atento para observar. Confío tanto en el Creador, tanto, que sé que después de las situaciones difíciles, sólo viene la alegría, el amor, la felicidad. Porque cuándo observas ese Salto de La Llovizna y su grandeza sólo puedes sonreír y sonreír y darte cuenta que Dios, cualquiera sea tu adscripción religiosa, nos ha bendecido con su mano sublime. Hoy después de mi caminata de siempre, observo que hay mucha belleza en aquel Polideportivo que hizo Alcasa para sus  trabajadores, estaban los pájaros de rama en rama, las mariposas volaban, todo florecía, como si estuviéramos en una eterna primavera, entonces llegué feliz a casa porque mi madre tenía puesta la radio y estaban poniendo gaitas, esa música anhelada por mí en el extranjero que no encontraba en los you tube, y que si las encontraba a mi expareja uruguaya, le parecía muy ruidosa, muy poco sublime. Pero yo le decía que había que estar contentos, sólo por estar contentos, porque los venezolanos, siempre miramos al Sol, y mantenemos la fe, a pesar de las circunstancias y que la música siempre es música y que nos mantiene en alegría. Por supuesto él no entendía nuestro gentilicio, pero en cuanto lo entendió luego las buscaba y me las sintonizaba. Porque cuándo quieres ser feliz y sólo ser feliz, buscas un motivo para serlo, en donde quieras que estés. Por tanto, he resuelto confiar en el ser humano también, y mientras más confió en el ser humano, me va mejor y mejor, porque el ser humano tiene la tendencia a querer ser feliz cómo lo es la Madre Naturaleza. Él ser humano, mientras más se humaniza más solidario es, más compasivo es. El pueblo guayanés, me ha dado una gran lección, no son tan plásticos cómo yo pensaba. Hay gente trabajando en los barrios más desfavorecidos, una sede de buscadores de libros, dónde puedes encontrar un libro prestado, dónde no hace falta ser erudito para leer, la gente está leyendo más, está cultivándose más, hay más cortesía, más amor por el prójimo, tenemos el espíritu incorruptible, estamos emprendiendo más, haciendo arte y más arte, dónde se trabaja de manera colaborativa y así crecer y crecer de manera conjunta, de manera que todos estamos ganando. En otros países no se ve tanta unidad, por tanto, me hace feliz el éxito de los demás, porque el éxito de los demás es el mío también. Le doy gracias a Ciudad Guayana, por ser mi tierra natal, porque vivo en una calle llamada Miguel Antonio Caro, que cruza con una Avenida Rubén Darío y en un barrio que se llama Simón Rodríguez, yo creo que todo esto es una gran causalidad, he vivido entre grandes escritores y no me había dado cuenta, así es, soy escritora, una escritora cuya causa es en todo amar y servir, y también que a pesar de toda la tragedia que vivió, sigue confiando y tiene toda su fe en su noble pueblo venezolano.

Karem Suárez
06/10/2017
En Ciudad Guayana.

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1 Comentario

  1. Mis felicitaciones a una mujer que pese a las adversidades de la vida, supo mirar más allá de los eventos, levantar su cuerpo y alma para entrar en el éxtasis natural del ser humano, la felicidad. Ser feliz porque si y porque se puede. Felicitaciones además por la pluma, lleva en la sangre una hermosa manera de describir paraísos que la mayor parte de las ocasiones pasamos de largo o no alcanzamos a disfrutar en su totalidad. Madre naturaleza, tienes a una hija de Venezuela orgullosa y agradecida.

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