China venera a la luna en Festival de Medio Otoño

AUTOR Agencia Literaria

Por Yolaidy Martinez Ruiz

Beijing, 4 oct (PL) Los chinos disfrutan hoy en unión familiar y de amigos del Festival de Medio Otoño, surgido hace más de tres mil años para venerar a la luna, agradecerle por las buenas cosechas y expresar buenos augurios.

Como cada año, millones de personas viajaron a sus regiones natales desde el comienzo de la llamada Semana de Oro -como se conoce a los días feriados por el Día Nacional de este país, el 1 de octubre- para celebrar con sus seres queridos esta milenaria tradición, la tercera más importante del país.

Muchos optaron por salir al exterior, mientras hay quienes toman el descanso para visitar sitios de interés turístico y cultural o realizar otras actividades, pero siempre en compañía de sus allegados.

El Festival, denominado también Fiesta de la Luna, tiene un origen rodeado de míticas historias. Una de ellas ubica su surgimiento durante la dinastía del emperador Yang (2356-2255 a.n.e) con sacrificios en altares al satélite natural de la Tierra en el día de su máximo esplendor.

Otras versiones lo asocian con la unión entre la diosa Changae y Hou Yi, un mortal que al verse separado de su amada preparó una mesa con incienso y su comida preferida para venerarla y así sentirse más cerca.

Basada en esta última leyenda, en algunas partes del gigante asiático aun muchos esperan por esta fecha para propiciar futuros casamientos en bailes donde se promueven los encuentros entre jóvenes parejas.

De manera general, los chinos preparan banquetes al aire libre para compartir con parientes y allegados mientras observan la luna. También encienden linternas rojas y las lanzan al cielo, queman incienso para reverenciar a los ancestros, celebran las conocidas danzas del dragón e intercambian obsequios.

Pero la pieza fundamental de la festividad es el pastel de luna, una torta dulce, generalmente redonda, con 10 centímetros de ancho y cinco de alto, y rellena con pasta de semilla de loto que puede además contener yemas de huevos de pato, nueces, sésamo o jamón, entre otros ingredientes.

El postre suele comerse en pequeñas porciones acompañado de té y simboliza la unidad familiar, la prosperidad y la perfección.

Es por ello que en este día, los familiares se reúnen para apreciar la brillante luna llena, comer el manjar en la noche, expresar fuertes deseos de amor hacia sus hogares y pensar en los parientes que viven lejos.

Dada la enorme extensión del país, cada provincia tiene su forma peculiar de hacer los pasteles y cada uno tiene su propia textura y sabor.

Las empresas alimenticias y los comercios se prepararon para satisfacer la alta demanda del postre.

El Festival del Medio Otoño es la fiesta tradicional más grande de esta nación asiática, después de el de la Primavera o Año Nuevo Lunar y el de los Botes Dragón.

Los tres eventos son parte de la vasta riqueza cultural que China ha resguardado por más de cinco mil años.

agp/ymr

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