A 50 años de una canción, hecha rosa y espina

AUTOR Agencia Literaria

“Es necesario seguirle cantando a la lucha hoy en América Latina”, así dijo ayer la cineasta estadunidense, radicada en Cuba, Estela Bravo al recibir un homenaje en la Casa de las Américas en ocasión de celebrarse este año las cinco décadas del Encuentro de la Canción Protesta, evento del cual fue fundadora.

Bravo recibió de manos de Marcia Leiseca, vicepresidenta de la Casa y una de las organizadoras del primer encuentro, y de Pepe Menéndez, director de Diseño de la Casa, una reapropiación, creada por el propio Menéndez, del cartel original de Alfredo Rostgaard que se ha convertido en un icono de la identidad de la canción pensante y de resistencia cultural.

El tributo, que tuvo lugar en la sala Manuel Galich, de la Casa, con la presencia del poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar, fue precedido por la cancelación oficial de un sello. En el acto participaron, además, la viceministra de Comunicaciones Ana Julia Marines López, María Elena Vinueza, directora de Música de la Casa y vicepresidenta segunda, Estela junto a su esposo, el también realizador, Ernesto Bravo, y trabajadores de la Casa, algunos de ellos parte del equipo de organización del Encuentro.

El sello, que pasará a las colecciones filatélicas y cortesía del Ministerio de Comunicaciones y Correos de Cuba, contempla el cartel de Rostgaard y la imagen que Menéndez concibió para la celebración de los cincuenta años de su creación.

Retamar, durante la cancelación, se refirió al papel decisivo jugado por Estela Bravo en la génesis de aquel encuentro. “Fue la raíz de lo que en el año siguiente fue el Movimiento de la Nueva Trova. Estela, trabajadora de la Dirección de Música de la Casa, se convertiría en una de las principales documentalistas de Cuba y del mundo. Junto con Estela es imprescindible mencionar y agradecer la tarea de su compañero Ernesto. Ellos se conocieron en uno de aquellos memorables Festivales de la Juventud que tanta importancia tendrían. Quiero recordar el extraordinario cartel que Rostgaard hizo en aquella ocasión, se ha convertido no solo en el cartel por excelencia de la Canción Protesta, sino también en el cartel por excelencia de nuestro país. Esta es una mañana de orgullo, de memoria y de esperanza”, concluyó.

Estela, por su parte, relató algunos pasajes de aquellos años iniciales. “Fue un momento muy especial en nuestra vida, y todo empezó de una manera espontánea, pero de gran importancia en nuestra trayectoria. Contó cómo recibió una carta para Haydee Santamaría: “me acerque y ella sabía que yo había dado una charla sobre la canción protesta en Estados Unidos. Me miró y me dijo que tenía una idea. Esa misma noche Marcia (Leiseca) llamó a Harold Gramatges, director de Música de la Casa en aquel entonces. Yo entonces ya conocía a muchas personas de la canción protesta, Ángel e Isabel Parra, por ejemplo. En mi casa hicimos una lista. Estaba ocurriendo la guerra en Vietnam y apoyar a ese país fue la lucha principal.”

Asistieron invitados de todas partes del mundo, de Asia, África, América Latina y Estados Unidos. “Fue un momento difícil también, añadió, porque existía la problemática de la lucha armada, pero al final fue hermoso. En este encuentro se formaron lazos especiales con Cuba.”

Comentó, además, que había encontrado una carta dirigida a Haydee, fechada en agosto de 1968, donde le decía que constantemente había jóvenes llegando a la Casa cantando canciones de contenidos sociales y había que apoyar ese movimiento.

[Fuente: La casa]

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