Editorial #1

AUTOR Agencia Literaria

Este es un asunto periodístico cultural que nos compete a todos. Esta es una necesidad comunicativa que nos unirá si usted, apreciado lector, nos los permite. Sus manos hoy tocan el primer periódico netamente cultural del Zulia, una publicación que nace de la mano del Movimiento Poético de Maracaibo, organización que se esfuerza por rescatar los espacios en los medios de comunicación para difundir el arte en cada una de sus manifestaciones. Todos sus sentidos están a punto de leer contenidos informativos escritos con sensibilidad periodística y literaria. Ustedes están a un paso de leer el primer ejemplar de El Maracaibeño.

Pero antes, un ejercicio que nos permitirá acercarnos a lo que somos: Pensemos en cosas no agradables que se convirtieron en comunes, y que hoy día no sorprenden. Pensemos en guerras, en ansias de poderes políticos, en discursos excluyentes, en divisiones sociales y en culturas “superiores” impuestas por los sectores pudientes. Pensemos en que todo esto ha sido creado por el hombre para descartar la posibilidad de que lo humano perviva. Y lo más triste es que esta realidad se mediatizó.

A todo eso le damos la vuelta desde El Maracaibeño, y se la damos por razones artísticas, porque es nuestra naturaleza poética. El arte es la única forma profunda de expresión que posee el ser humano para que lo humano no se deshumanice.

Aunque debemos salvar que no se trata de la única opción, pero sí quizá de la más certera. Los medios de comunicación deben perfilarse como aliados para recuperar esta humanidad. ¿Cómo? Escribiendo las noticias con todos los sentidos. Informando sí, pero sobre todo educando. El periodismo actual está contra la pared. O despierta o muere, o lo hacemos trascendental o se olvida. Tenemos el compromiso social y moral de expresar una verdad que no es la única verdad-de una manera diferente. Y esa diferencia la encontramos en lo que algunos todavía ven como un animal extraño, lo que el mexicano Juan Villoro llama ornitorrinco. Colegas y lectores, estamos obligados a narrar, no a “redactar”, estamos obligados a incorporar elementos literarios y narrativos en los textos que dibujan la realidad noticiosa zuliana actual.

Tenemos que despertar sentires en nuestros lectores, hacerlos reír, llorar, estremecer. Moverles la vida en un segundo y jugar con sus tiempos de manera que en una sentada lo hagamos niños y adultos sin que tengan conciencia de las transformaciones que eso implica. Los debemos dejar volar con cada historia, ayudarlos a vivir de emoción en emoción, arrancarle de un tajo la sensación de que viven más afuera que adentro de su ser. El arte tiene la finalidad de hacer felices a los hombres, y el propósito de los hombres es ser felices. Esta concepción aristotélica plantea que la tragedia –plasmada en pinturas, obras de teatro, música o libros de literatura, por ejemplo- estimulaba, entre otras emociones, el terror y la compasión en el espectador, quien llegaba a un punto de catarsis. Una vez descargada esa tristeza producida por la tragedia, quedaba espacio suficiente en el corazón para la más profunda e intocable paz. Y la felicidad está íntimamente hermanada con la paz.

Pero bien, ya no más. Aquí está el aporte de El Maracaibeño a esta ciudad en su cumpleaños número 485. Que sirva de primera piedra para construir un sistema de medios cultural que garantice la humanidad de los maracaibeños.

Isabel Cristina Morán
8 de septiembre de 2014

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